El Congreso chileno aprobó este miércoles una nueva ley de violencia en el fútbol que endurece las sanciones para quienes transgredan la norma que será estrenada durante la Copa América que comienza en junio.

“El Congreso ya despachó el proyecto, que en las próximas semanas quedará en condiciones de ser promulgada como Ley de la República y comenzará su aplicación durante la Copa América”, indicó un comunicado de Estadio Seguro, entidad estatal que tiene a su cargo el cumplimiento de la ley.

La nueva norma modifica la Ley de Violencia en los Estadios, que ahora pasa a llamarse ‘Ley de derechos y deberes para el fútbol profesional’ y endurece las penas para los hinchas que transgredan el reglamento, tanto en los juegos locales como en la Copa América, que se jugará entre el 11 de junio y el 4 de julio.

La ley prohíbe el ingreso a juegos de fútbol por hasta cuatro años a los hinchas que cometan delitos o infracciones, y acredita multas de hasta 70 mil dólares a organizadores de partidos como los equipos profesionales, que no cumplan con la norma.

Asimismo, se incorporan sanciones por discriminación o xenofobia, mientras que los clubes podrán aplicar el derecho de admisión en contra de algún hincha, lo cual será aplicado por el resto de los equipos de fútbol del torneo local o las selecciones de la Copa América.

Las sanciones se aplicarán no sólo en partidos de fútbol, sino también cuando ocurran disturbios en entrenamientos, traslado de equipos o celebraciones. Para ello, se darán mayores facultades a los gobiernos regionales, los que podrán prohibir la realización de cualquier tipo de espectáculo futbolístico.

En tanto, la Policía chilena será un ‘súper vigilante’ para el cumplimiento de la norma.

En septiembre de 2012, Chile tuvo su primera ley de violencia en los estadios para la prevención y sanción de hechos de vandalismo en recintos deportivos, ante los crecientes disturbios ocasionados por las barras, principalmente de los equipos más populares: Colo Colo y Universidad de Chile.

Por: La Radio del SUR

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SÓCRATES: Dick, Kerr’s Ladies FC: Las pioneras del fútbol femenino que se juntaron por la guerra
Hacia 1915, en medio de la Primera Guerra Mundial, existió en Inglaterra un grupo de mujeres trabajadoras apasionadas por el fútbol. Como parte de las movilizaciones de apoyo de la sociedad a su patria, las fábricas se poblaron de trabajadoras mientras los hombres se enlistaban para luchar en la guerra. Entre la extensa lista, una de las compañías industriales que recibió a las jóvenes inglesas fue Dick, Kerr & Co. Ltd, que debido a la coyuntura dejó de construir rieles y ferrocarriles para producir municiones y soportar la demanda del ejército británico desde la pequeña ciudad de Preston. Dos años después, en Navidad, las Dick, Kerr’s Ladies Football Club jugarían su primer partido oficial: un encuentro de caridad en beneficio de los soldados que las defendían en el campo de batalla. Más de 10 mil espectadores asistieron al estadio Deepdale del Preston North End, en donde las chicas dieron una gran demostración de talento y revolución estética al ganar 4 a 0 vestidas con camisetas y gorros de rayas blancas y negras. Luego vendría el primer partido internacional de mujeres reconocido en la historia del fútbol: las Dick, Kerr’s vencieron por 2 a 0 a un equipo de París, esta vez, frente a 25 mil personas. Tal fue la alegría por el resultado, sin mencionar la tradicional rivalidad entre franceses e ingleses, que al final del encuentro un grupo de aficionados entró al campo para levantar en hombros a Jennie Harris, referente del equipo y quien había anotado el segundo gol. Era oficial, el fútbol femenino le gustaba a la gente y las obreras se estaban convirtiendo en estrellas.

EN 1921, LA FA PROHIBIÓ EL USO DE LOS ESTADIOS INGLESES PARA LA PRÁCTICA DEL FUTBOL FEMENINO

En total jugaron 828 partidos, de los cuales sólo perdieron 24. La mayoría de los encuentros se disputaron en estadios ingleses, entre esos, el Old Trafford del Manchester United, lugar que nunca olvidará un partido en el que las Dick, Kerr’s Ladies se impusieron con 12 goles a favor y ni uno sólo en contra frente a las Bath Ladies, uno de los tantos equipos que empezó a imitarlas. Deja tus comentarios y opiniones aquí en nuestra página de Facebook. Sin embargo, la alegría por su éxito nunca fue completa. El 5 de diciembre de 1921, la Football Association prohibió el uso de los estadios ingleses para la práctica del futbol femenino. El argumento era que este deporte no era apto para mujeres pero la realidad es que ellas estaban llenando más estadios que los hombres. El veto duraría 50 años. Las Dick, Kerr’s, prácticamente desterradas, hicieron una gira por Francia y Estados Unidos, donde jugaron contra equipos masculinos. Aun así, perdieron solo tres de los nueve encuentros disputados, ganaron otros tres y empataron los tres restantes. Pronto cambiaron su nombre por Dick, Kerr’s International Ladies y en 1937 fueron retadas a un duelo para probar su talento por las Edinburgh Ladies, campeonas de Escocia. En en ese entonces no existía nada parecido al Mundial de fútbol femenino, pero cuando las inglesas vencieron 5-1 a sus desafiantes, se les proclamó como las auténticas campeonas mundiales. Luego de eso, la fábrica que las vio nacer cambió de dueños y entonces pasaron a llamarse Preston Ladies FC. No obstante, durante la Segunda Guerra Mundial el equipo quedó en el limbo como gran parte del fútbol europeo, y aunque volvieron a entrenar en 1946, con la muerte de Alfred Frankland, mánager y gestor del equipo, el sueño fue acabándose hasta que en 1965 se separaron por falta de jugadoras. Pero de las Dick, Kerr’s Ladies el mundo no se olvidará. Lilly Parr, estrella del club, fue la primera mujer en ganarse un lugar dentro del Hall de la Fama en el Museo Nacional de Fútbol de Inglaterra. Ellas marcaron un hito en la historia de la práctica femenina del juego, rompieron paradigmas y fueron las primera en demostrar que el fútbol no es sólo un deporte para hombres. Su historia fue casi un secreto durante muchos años, pero luego se convirtió en una leyenda y en un referente para las futuras generaciones de jugadores alrededor del mundo. Si te gustó o no te gustó esta nota, entra a nuestra página de Facebook y deja tu mensaje. Por: Catalina Lombana – @CatalinaLombana – @RevistaSocrates

Hoy el Frente Atlético ha asesinado a Jimmy, seguidor del Deportivo de La Coruña. Y lo que para muchos periódicos no es más que una reyerta entre los ultras del Atlético de Madrid y Riazor Blues (del Deportivo de la Coruña), tiene un trasfondo político por encima de la rivalidad entre equipos.

El Frente Atlético, uno de los grupos ultras con más seguidores de la liga no es la primera vez que se ve envuelto en agresiones a otras aficiones, sino más bien lo contrario, se podría decir que están curtidos en el tema. Y así lo demuestra la pelea el pasado mes de septiembre con los Biris (ultras del Sevilla) en un área de servicio de Badajoz o el caso de Aitor Zabaleta, aficionado de la Real Sociedad al que apuñalaron hace 16 años.

Pero lo que podrían parecer “reyertas” aisladas por fanatismo deportivo tiene un trasfondo. El Frente Atlético tiene un marcado carácter neonazi que no duda en esconder en cada estadio que visita. El problema es que en la televisión tan solo se ve a una afición incondicional que calienta el ambiente con cánticos cuando el “Cholo Simeone”, entrenador del club rojiblanco, pide apoyo.

El presidente del equipo dice que “No tiene nada que ver con el Atleti”. Sin embargo, el hecho de que la mayoría de miembros del Frente lleve banderas, insignias o haga cánticos en apología al fascismo en los partidos, sí guarda una relación con el club y su mirada hacia otro lado. La impunidad con la que lo hacen –ya no solo los miembros del Frente Atlético, sino otros muchos grupos ultras neonazis de otros equipos-, la pasividad de las autoridades y ocultación de la mayoría de medios, provoca que haya una respuesta de choque y minoritaria de otras aficiones.

Así pues, el origen del conflicto reside en el consentimiento de que el fascismo adquiera forma de grupo ultra de fútbol trasladando frecuentemente esa organización a cacerías fuera de los estadios (o incluso en organizaciones de ultraderecha) y no en la respuesta que se le quiera dar desde otra afición, que a menudo son los pocos que intentar poner freno a este problema ascendiente.

De nuevo asesina el fascismo español

El nazi-fascismo español de nuevo lo ha logrado. Ha vuelto a asesinar. El seguidor del Depor atacado no ha superado la parada cardiaca con la que había ingresado en el hospital en estado crítico, después de las maniobras que le habían practicado el personal sanitario.

Indigna el tratamiento que a la noticia le han dado en los diferentes telediarios del sistema. Nos hablan de peleas “entre ultras” y de grescas al lado del estadio, cuando lo que hay es un ataque terrorista fascista de una banda armada (se debe recordar que llevaban navajas y palos) que de forma planificada han ido a asesinar.

El estado y sus medios de comunicación una vez más protege a sus cachorros neonazis. Esta es la realidad que de nuevo se constata.

Pronto se nos hablara de la “mejor afición de España” pese a que ya llevan dos crimenes en su haber. El próximo sábado dia 6, día de la constitución que parió el franquismo en consonancia con los sectores renegados e la “izquierda estatal” se cumplirán 16 años desde que la misma banda de descerebrados asesinaron a Aitor Zabaleta. Ellos y ellas son los criminales y terroristas. Vosotros fascistas, sois los terroristas.

El fallecido es Francisco José Romero Taboada, Jimmy, 43 años y deja huerfano a un niño de corta edad. Poco le importa eso al estado y a sus cachorros fascistas

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Informacion de Sare Antifaxista, veterano colectivo vasco en la lucha contra el nazi-fascismo

http://sareantifaxista.blogspot.com.es/2014/11/herido-grave-un-joven-en-una-pelea.html

Información de La Haine

Cuando falta apenas una semana para cumplirse el 16 aniversario del asesinato del jóven donostiarra Aitor Zabaleta a manos de neonazis españolistas, estos criminales de nuevo han vuelto a actuar.

Esta vez ha sido contra seguidores del Deportivo de A Corunha, a los cuales han atacado con saña y con intenciones de asesinar. LLevaban navajas, palos y todo lo que forma parte de la parafernalia fascista. Han dejado al menos 16 heridos todos ellos con cortes de navaja y golpes propinados con los mencionados palos.

A dos galegos han arrojado al rio Manzanares, y el seguidor que se encuentra en estado crítico y clinicamente muerto ha tenido que ser rescatado por los buzos. Está ingresado en un hospital donde se lucha desesperadamente por salvar su vida.

El fascismo español, perfectamente integrado en multitud de “peñas futboleras” goza permanentemente de impunidad y un “dejar hacer” que evidencia que al estado español le importa bien poco este serio problema como es el terrorismo neonazi. Los clubs tampoco son demasiado activos para erradicar esta plaga y e incluso desde los medios de comunicación del sistema capitalista español son muy “comprensivos” con estos fascistas. Pese a haber asesinado ya a una persona hace 16 años, la afición del Atletico de Madrid, equipo del cual son seguidores los terroristas del Frente Atletico es denominada como la “mejor de España”.

La misma comunidad de Madrid no actua contra estos neonazis, al tiempo que hostiga a los seguidores del Rayo Vallecano, equipo obrero y popular y con una peña de seguidores progresista.

El fascismo español, que no cesa. Y que prosigue apaleando, apuñalando y en la medida que puede asesinando. Y el estado y sus policias tocando la lira….

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Lugar del ataque terrorista de los neonazis del Frante Atletico

Los seguidores del Atletico de Madrid, encuadrados en la banda criminal F.A. sin esconder su ideología fascista

Fuente original: http://www.lahaine.org/est_espanol.php/de-nuevo-el-fascismo-espanol

Corren tiempos de esperanza para el Valencia Club de Fútbol (Sociedad Anónima). Lo demuestran las “colas” para la renovación de los abonos y la mejora en los resultados deportivos. El archimillonario de Singapur, Peter Lim, se ha hecho con la propiedad del Valencia C.F. tras un acuerdo con Bankia (principal acreedor del club). Las buenas expectativas, por lo demás, se completan con la cesión (procedente del Manchester City) del internacional Álvaro Negredo. Ahora las “ilusiones” del socio se concentran en la finalización de las obras del nuevo estadio de “Mestalla”, ejemplo del maridaje entre el equipo deportivo y el consistorio capitaneado por Rita Barberá. También, de la turbia mezcolanza entre fútbol, “pelotazos” urbanísticos y política.

A finales de 2005 el Ayuntamiento y el Valencia C.F. firmaron un convenio que, teóricamente, suponía el punto de partida para la construcción del nuevo estadio. El consistorio cedía 90.000 metros cuadrados de suelo municipal (calificado como “equipamiento deportivo”) para edificar el nuevo Mestalla (el proyecto incluía los usos hoteleros y una gran galería comercial). A cambio, la sociedad anónima deportiva debía abonar a la ciudad 20 millones de euros, cuatro solares, un polideportivo (en el barrio de Benicalap) y la rehabilitación de un conjunto de alquerías (patrimonio rural). Las obras del estadio empezaron en 2007 y se paralizaron en 2009, por factores como el pinchazo de la “burbuja” inmobiliaria y el endeudamiento de la entidad deportiva.

En la permuta sale muy perjudicada la ciudad (las valoraciones del suelo son muy favorables al club de Mestalla), sostiene el portavoz del grupo de EUPV-IU en el Ayuntamiento de Valencia, Amadeu Sanchis. Además, el Valencia C.F. todavía no ha entregado a la ciudad, ocho años después, ninguna de las compensaciones a las que le obligaba el convenio (ni el dinero, ni los solares, ni el polideportivo, ni la rehabilitación de alquerías). El Valencia es algo así como un “poder fáctico” en la capital. Amadeu Sanchis destaca que desde siempre, “la política del PP ha consistido en manipular las emociones futbolísticas a costa de los intereses generales; el ayuntamiento no sólo dice que sí a todo lo que le plantea el Valencia C.F, sino que ha sido estafado por las directivas y presidentes del club”.

Recuerda Sanchis que una sentencia del Tribunal Supremo de 2006 declaraba ilegal la ampliación con tres graderías del actual estadio de Mestalla (donde juega los partidos el Valencia C.F. hasta la construcción del nuevo campo). El edil asegura, por último, que las denuncias le han supuesto insultos y amenazas por las redes sociales de seguidores valencianistas (incluidos miembros de la peña ultraderechista Yomus).

El nuevo campo de Mestalla es producto de la “burbuja” inmobiliaria que reventó en 2008, la especulación y la era del “pelotazo”. Se sitúa en una zona de expansión, al noroeste de Valencia, donde se emplazan grandes centros comerciales (Hipercor o Media Markt) y el Palacio de Congresos. La gran mole en construcción, que tendrá capacidad para 61.000 espectadores, se asienta en una barriada, Benicalap, de grandes contrastes. Cerca de las obras del nuevo campo se halla el barrio obrero de Benicalap (antiguamente zona de huerta y alquerías), de unos 40.000 habitantes y tasas de paro que superan el 35%. La crisis ha castigado a esta barriada popular: 50 familias van a comer a Casa de la Caridad, mientras la Asociación de Vecinos reparte ropa y bolsas de alimentos a 160 familias al mes. Hay, asimismo, un palmario contraste entre el Benicalap obrero y el “Nuevo Benicalap”. Éste es fruto del “boom” de la construcción: una zona de “clase media” basada en fincas cerradas, con viviendas de renta libre, diseños de calidad y sin pequeño comercio.

La Asociación de Vecinos Benicalap-Entrecaminos, implicada en las luchas sociales desde 1972, se opuso desde el primer día al nuevo Mestalla, según recuerda su presidente, Pep Bellver. Siempre han ido de la mano de otra asociación de vecinos, la de Ciutat Fallera. Añade Bellver que en Europa “los estadios se construyen fuera de las ciudades, como en Múnich; aquí se levanta dentro de la capital y además se le regala el suelo a una sociedad anónima deportiva”. ¿Qué problemas ocasionará el nuevo campo de fútbol a los vecinos de Benicalap? “Atascos de tráfico, aglomeraciones, suciedad y aparcamientos indebidos”, sintetiza Bellver. La asociación vecinal de Benicalap y la asociación de vecinos de Ciutat Fallera han presentado alegaciones al proyecto, realizado un estudio sobre su impacto, organizado manifestaciones y participado en reuniones con el Valencia Club de Fútbol.

Pero llevan ocho años sin respuesta. Y, sobre todo, soportando el incumplimiento de su principal reivindicación: que se construya el polideportivo que figura en el convenio entre el consistorio y el Valencia C.F. “El Valencia no tiene intención de construirlo; en la zona anexa al estadio donde debería implantarse, pretenden levantar zonas comerciales y hoteles”, sostiene Bellver. “El Valencia nos ofreció construir el polideportivo en zona escolar, pero por supuesto nos negamos”.

La operación urbanística del nuevo Mestalla es compleja, enrevesada en extremo, y cruzada de múltiples intereses. El vicepresidente de la asociación de vecinos, Juan Antonio Caballero, arroja alguna luz: “la construcción del nuevo campo se pretendía financiar con la venta de los terrenos del actual Mestalla, en la Avenida de Aragón, donde estaba prevista la construcción de hoteles y viviendas de lujo; pero se encontraron con el crack de la burbuja inmobiliaria; a ello se agrega la recalificación y venta de los terrenos de la ciudad deportiva del Valencia, en Paterna; con la construcción del nuevo estadio, además, el club deportivo quería saldar sus deudas”. Califica todo el proceso de “escándalo urbanístico”. Y se mantiene firme: “no renunciamos al polideportivo”.

Las asociaciones de vecinos de Benicalap y Ciutat Fallera han luchado juntas por superar las carencias en equipamientos e infraestructuras. Denuncian el olvido que sufren por parte del Ayuntamiento, que prioriza el centro de la ciudad y las zonas turísticas. Señalan, por ejemplo, cómo ha aumentado la suciedad con la crisis. Aseguran, en el caso de Benicalap, que todo el barrio está escolarizado, pero muchos alumnos tienen que marcharse a colegios fuera de la barriada. Con dos colegios públicos (de infantil y primaria), y un instituto, critican que es “muy poco para un barrio de 40.000 habitantes”. En el capítulo sanitario, reclaman para toda la zona norte de Valencia un centro de especialidades y urgencias; o que el Ayuntamiento dé prioridad en Benicalap al transporte público (autobuses y tranvías). Similares reivindicaciones plantean los vecinos de Ciutat Fallera.

En marzo de 2014 llegó la discordia y reventó la polémica en esta barriada periférica. El motivo, la construcción de un “Multicentro de Asistencia Social” en pleno barrio, junto a “Nou Benicalap”. El edificio, actualmente en obras, se levanta sobre suelo municipal, cedido a Casa de la Caridad durante 75 años. Así lo acordaron todos los grupos políticos del consistorio valenciano. En un futuro, el “Multicentro” de Casa de la Caridad contará con espacio para convalecientes de enfermedades con pocos recursos, un comedor social de 60 plazas, aulas de reinserción laboral, un albergue para familias con escasez de recursos económicos y una guardería. La asociación de vecinos no es entusiasta del proyecto (opinan que esta labor la debería realizar el estado), pero lo asume en una época de crisis, paro y exclusión.

Sin embargo, ha surgido una desconocida plataforma vecinal al calor de rumores interesados, como que en el “Multicentro” se repartiría metadona. Gente común, población mayor y pequeños comerciantes se han sumado, asustados, a una plataforma detrás de la cual, se sospecha, se esconden las agencias inmobiliarias y algunos vecinos de “Nou Benicalap”. Fuentes consultadas han asegurado que estos sectores “no quieren pobres cerca de la parte nueva del barrio, para que no se devalúe el valor de las viviendas”. Señalan, asimismo, “los estilos de extrema derecha utilizados en unas manifestaciones que, invariablemente, pasan por la asociación de vecinos, donde se profieren insultos y amenazas”. ¿Por qué arremeten contra una asociación de vecinos, de las primeras de Valencia, que luchó por el instituto público, los dos centros de salud, el parque municipal, la biblioteca, la “escoleta” infantil, la luz y el alcantarillado en el barrio? He ahí el arcano.

Otro miembro de la Asociación vecinal, Antonio Marín, critica el “abandono total y la inacción absoluta” del ayuntamiento a la hora de conservar el fecundo patrimonio rural de Benicalap, de los más importantes de la ciudad. Destacan las alquerías del Moro y de la Torre; también el “Casino del Americano”, una de las primeras construcciones de la burguesía valenciana a principios del XIX; o la fábrica Ceramo (con una importante fachada neomudéjar). A ello se agrega el patrimonio de huerta, que los vecinos han tratado de proteger de la especulación urbanística. Pero requieren las inversiones y el apoyo municipal. Con el que sí cuenta el Valencia Club de Fútbol.

Luego de leer este relato, que sabemos no es nuevo, solo tenemos algo para decir: Ni la más mínima muestra de #homofobia será bien vista, será combatida. #NoHomofobia

“Esta carta se ha escrito con el fin de esclarecer ciertos datos acerca de la denuncia de acoso sexual que han puesto los padres de mi expareja. Lo hago de manera escrita debido al suicidio que he cometido y porque no quiero que los 16 años de vida que tuve se hallen con una oscura mancha llena de mentiras”. Así empieza una de las cartas que Sergio Urrego dejó en su casa, una hora antes de quitarse la vida. Se lanzó de la terraza del centro comercial Titán Plaza, al noroccidente de Bogotá, el pasado 4 de agosto.

Cada 40 segundos, en alguna parte del mundo, una persona se suicida. Sergio Urrego entró a engrosar esa cifra estéril que esta semana divulgó la Organización Mundial de la Salud, pero antes de hacerlo dejó por escrito todos los indicios que apuntarían a que su muerte está fuertemente relacionada con la discriminación que vivió en su colegio por ser gay. Un mes después de los hechos, con el dolor vivo —innombrable— que significa perder a un hijo, su mamá Alba Reyes y su papá Robert Urrego autorizaron revelar los detalles de su historia.

“Mi sexualidad no es mi pecado, es mi propio paraíso”, es el mensaje que todavía se lee en el muro de Facebook de Sergio Urrego. Eso creía este joven, para quien el amor no era una cuestión de géneros, de hombres y mujeres que se casan y reproducen. Hace 6 años estudiaba en el Gimnasio Castillo Campestre, una institución católica, en Tenjo, de 600 estudiantes de clases media y alta, que se ufana de “rescatar los valores para alcanzar la paz”.

Llegó aquí por la ilusión de sus padres de que cursara bachillerato en un colegio más grande y con mejores instalaciones al del barrio, donde cursó primaria becado. Estaba en 11° grado, y su novio, hace mes y medio, era un compañero del curso. Todo empezó a comienzos de mayo de 2014, cuando el profesor Mauricio Ospina decomisó un celular que tenía una foto de Sergio Urrego y su pareja dándose un beso. El profesor llevó el caso a las directivas de la institución y los jóvenes fueron llamados a “Psicorientación”.

Allá les dijeron que estaban cometiendo una falta grave, porque el manual de convivencia decía que estaban prohibidas “las manifestaciones de amor obscenas, grotescas o vulgares en las relaciones de pareja dentro y fuera de la institución” y que estas relaciones debían ser autorizadas por los padres. Sergio y su pareja fueron llamados en repetidas ocasiones a la oficina de la psicóloga del colegio, Ivón Andrea Cheque Acosta. Fue ella quien los citó, el 12 de junio, junto a la coordinadora de turno y cuatro docentes más, para que explicaran su relación de pareja y para que les contaran a sus padres que estaban citados el 20 de junio para hablar del tema. Una amiga de clase recuerda que estaban preocupados y temerosos de esta reacción. Sergio se llenó de valor. Primero le contó a su papá, a quien le tenía una profunda confianza, y luego a su mamá. Los dos lo respaldaron y le recordaron que más allá de sus preferencias sexuales él era su hijo y lo iban a apoyar. El escenario fue radicalmente distinto para su novio: sus padres se escandalizaron, lo aislaron y lo retiraron de clases.

El 20 de junio, Alba Reyes, la mamá de Sergio, fue a la cita acordada. Al llegar, la rectora Amanda Azucena Castillo preguntó por el papá, Reyes le explicó que por compromisos laborales no pudo asistir. Castillo respondió que Sergio no podía entrar a clases hasta después de vacaciones cuando se diera la reunión con el padre. “¿Está violando mi derecho a la educación?”, le preguntó Sergio, y ella respondió desafiante que sí.

Cansados de tantos atropellos, el 1° de julio, Alba Reyes y su hijo radicaron una queja ante la Secretaría de Educación de Cundinamarca en contra del colegio Gimnasio Castillo Campestre. El documento denunció varios supuestos cobros arbitrarios en el colegio y la discriminación que tuvo su hijo por su preferencia sexual. También relató que la rectora Castillo no les entregó los últimos resultados académicos de Sergio, a pesar de estar “a paz y salvo” con la institución.

En diálogo con El Espectador, la secretaria de Educación de Cundinamarca, Piedad Caballero, afirmó que aún no han respondido la queja que interpuso la madre de Sergio. Sin embargo, explicó que se realizaron visitas para verificar las denuncias. El informe que reportaron los funcionarios , luego de hablar con la rectora Castilla, señaló que Sergio era un joven abandonado por su familia, pero nunca refirió el trato discriminatorio por parte del colegio que denunciaron sus padres. En cuanto a las supuestas irregularidades por cobros arbitrarios, Caballero explicó que siguen en proceso de investigación, porque el colegio pidió suspender las visitas, ya que tras la muerte de Sergio manifestaron sentirse amenazados por la Unión Libertaria Estudiantil, la organización anarquista a la que perteneció este joven.

La última reunión entre el colegio y los padres de Sergio fue el 12 de julio. A ella asistieron la rectora, el director, la psicóloga y una profesora. Las directivas dijeron que no era cierto que estuvieran discriminando a Sergio por su orientación sexual, pese a sus reproches sobre que no tuvieran la misma actitud frente a las parejas heterosexuales. La rectora afirmó que este caso era distinto porque existía una queja de acoso sexual contra él. Sergio lo negó sorprendido. Sus padres pidieron pruebas. Castillo dijo que no las tenían en ese momento y advirtió que la única forma para que el joven volviera a clases era que presentara un certificado de acompañamiento psicológico todos los meses hasta el día de su grado.

El lunes 14 de julio el papá llevó el certificado al colegio para que su hijo por fin reanudara clases. Pero al día siguiente, mientras Sergio esperaba que lo recogiera la ruta del bus, la psicóloga lo llamó y le dijo que los documentos no cumplían con los “parámetros requeridos” y que no podía ir a la institución. “Llamé desesperada al psicólogo para decirle que me ayudara a corregir los certificados porque no querían dejarlo entrar. Yo ya veía muy angustiado a Sergio por todo esto”, señaló Alba Reyes.

Por esos días, fiscales de la Unidad de Reacción Inmediata de Engativá llamaron por error a Robert Urrego y le contaron que efectivamente existía una denuncia por acoso sexual contra su hijo. La queja la habían puesto los papás del compañero de Sergio. El derecho de petición que hicieron, el 22 de julio de 2014, dice que Sergio “pretende con su actuar manipular y dominar a su hijo para que acceda a mantener una relación de noviazgo con él por medio de manifestaciones afectivas en público”.

“Sergio estaba destrozado con la denuncia”, afirmó su padre, Robert Urrego. Por eso decidieron retirarlo e inscribirlo en su antiguo colegio, el Liceo Normandía. Sus compañeros lo despidieron con mensajes en una cartelera pequeña. La directora y profesora de este pequeño plantel, Olga Milena Jankovich, recuerda a Sergio como el mejor estudiante que ha tenido y relata que por esos días él le contó la situación y le pidió consejo, porque “lo único” que quería era terminar el bachillerato.

El 28 de julio, los papás de Sergio radicaron la petición de retiro, en la que dejaron constancia de la discriminación y trato degradante que recibió su hijo por parte de las directivas. En el documento solicitaron que les reintegraran los derechos de grado y les dieran certificados de paz y salvo. El colegio negó la petición el 1° de agosto, argumentando que ya se había hecho la reserva y consignación de la fiesta de graduación.

Para seguir con la pesadilla, a Alba Reyes le pusieron una denuncia ante una Comisaría de Familia por abandono de hogar, manifestando que ella vivía en Cali y que Sergio estaba solo en Bogotá, con su abuela de 90 años. El tema terminó con una visita domiciliaria a Sergio, a la que su madre no pudo asistir. “Entraron a mi casa y cuestionaron a Sergio, al final la funcionaria dijo que no se trataba de un caso de violencia intrafamiliar”, mencionó Alba Reyes.

A pesar del retiro del colegio, por trámites de inscripción, Sergio presentó las pruebas del Icfes a nombre del Gimnasio Castillo Campestre, el pasado 3 de agosto. Alba Reyes voló a Cali al día siguiente para avisarle al gerente de la sede en la que trabaja que no podía viajar más porque le afanaba mucho que por los procesos legales en curso le quitaran a su hijo. Esa misma noche regresó a Bogotá. Cuando entró encontró en la mesa del comedor una nota que decía: “Se presentó un problema, no puedo ir al colegio”. Extrañada subió a buscar a Sergio a su cuarto. En la cama encontró la segunda nota que decía: “Estas cosas sólo las pueden tocar mi madre o mi padre. Las que están selladas entregarlas así. No abrir”, junto a varios libros y una nota para sus amigos.

Allí también dejó la segunda misiva, quizá la más dura y desesperanzadora, donde se despide con cariño de su padre, de su abuela y de su madre. “Hoy espero lean las palabras de un muerto que siempre estuvo muerto, que caminando al lado de hombres y mujeres imbéciles que aparentaban vitalidad, deseaba suicidarse, me lamento de no haber leído tantos libros como hubiese deseado, de no haber escuchado tanta música como otros y otras, de no haber observado tantas pinturas, fotografías, dibujos, ilustraciones y trazos como hubiese querido, pero supongo que ya puedo observar a la infinita nada”, escribió Sergio, luego de pedir que donaran sus órganos y que no lo enterraran con curas ni oraciones; también dejó claro que el detonante de su muerte fueron todos los problemas que tuvo últimamente en el colegio.

La tercera carta la dejó en la mesa de noche de su madre: “A quien corresponde”, decía el encabezado y en ella desmiente las acusaciones por acoso sexual de la familia de su novio: “En la memoria de mi celular y en el escritorio de la pc quedan dos pantallazos de nuestras conversaciones en Whatsapp que demuestran que él no se sintió acosado en ningún momento, pues respondía con naturalidad a los mensajes. También hay pantallazos de la conversación que él tuvo con un amigo después de que les contara a sus padres sobre su orientación sexual, en los que escribió que estaba vuelto mierda debido a la posición que tomó su madre después de recibir la noticia (…) Él puede confirmar la veracidad de toda esta información, así como los testigos de nuestros actos (cuando había). Nunca en mi vida he acosado sexualmente a nadie, me parece un acto reprochable”.

El 4 de agosto de 2014, Sergio se bañó a las 7:00 p.m., le mostró el uniforme de su nuevo colegio a la persona que cuida a su abuela y salió de la casa. Dejó la comida servida. Llegó al centro comercial Titán Plaza y tras cruzar varios mensajes de despedida con amigos se lanzó de la terraza. Falleció tres horas después en la Clínica Shaio de muerte cerebral. El viernes 8 de agosto fue el funeral. Una de sus compañeras, que pidió proteger su identidad, recuerda que ese día fueron 40 de los 42 estudiantes de 11° grado del colegio. A la semana siguiente, el martes 26 de agosto, a los estudiantes los citaron a una reunión. La psicóloga les pidió que fueran discretos con el suicidio de Sergio. La rectora Castillo les dijo que como no habían pedido permiso para ir al velorio, tenían que reponer el día el próximo sábado. En la reunión nunca escucharon que la rectora lamentara la muerte de Sergio, pero sí que se refirió a él como “anarco”, ateo y homosexual. Este diario llamó en cinco oportunidades al Gimnasio Castillo Campestre para consultar sobre todas las denuncias a la rectora Castillo, pero manifestaron que estaba en una reunión y no podía hablar.

Para quienes conocían y querían a Sergio nada en la descripción que hizo la rectora podía considerarse malo. Sabían que él, así como sacaba los primeros puestos en todas las clases, también era gay, anarquista y pertenecía a la Unión Libertaria Estudiantil. Conocían su estilo crítico e irreverente, sus duros reproches a las religiones y su apertura para expresar sus preferencias homosexuales.

Sergio Urrego quería graduarse, tenía pensado estudiar inglés en Australia y luego ingeniería ambiental. Su papá, con la voz entrecortada por el llanto, dice que su hijo se suicidó como un grito de protesta. Su madre afirma que no descansará hasta limpiar su nombre, por eso presentará, con el apoyo jurídico de Colombia Diversa, una tutela la próxima semana. Sus amigos y familiares planean hacer un plantón y manifestación cultural a su nombre el próximo viernes, frente al colegio y el centro comercial Titán Plaza.

En una de las tres cartas que este joven dejó se despidió de su abuela. Escribió que iba a extrañar sus manos, su manera de mirar, de soñar, de añorar la juventud: “Nunca deseé morir antes que ella, pero esto ya no da más. En realidad pido unas muy sinceras disculpas por esto”, dijo. Sus palabras son una puñalada para quienes creemos que su muerte deja lecciones profundas y complejas sobre esta sociedad limitada, tan fiel representada por el sistema educativo.

Por: @Natal1aH  –  http://tinyurl.com/qx6qspr

 

La relación entre el fútbol y la política #España – Por: 

Enfrentamiento del Atlético de Madrid y el FC Barcelona en la Champions League 2013-2014. Foto: Cordon Press.

El fútbol y la política pueden ser perfectos opuestos: mientras que la política es un mecanismo para conciliar conflictos verdaderos, el fútbol consiste precisamente en crear conflictos falsos y mantenerlos a perpetuidad. Por eso la política importa y debe tomarse en serio, mientras que el fútbol es intrascendente y debe tomarse más en serio aún.

Si el fútbol tiene algún valor es precisamente porque carece de sentido. Como lo expresa Chad Harbach, «lo adorabas porque lo considerabas un arte: una actividad en apariencia sin sentido, llevada a cabo por personas con aptitudes especiales, una actividad que escapaba a todo intento de quienes pretendían definir su valor y sin embargo, de algún modo, parecía transmitir algo verdadero o incluso fundamental sobre la condición humana. Y la condición humana consistía, básicamente, en el hecho de que estamos vivos y tenemos acceso a la belleza, hasta podemos crearla aquí y allá, pero algún día estaremos muertos y ya no lo tendremos».

No hay ningún buen motivo para unirlo a la política, y sin embargo, lo cierto es que nuestra ideología o el partido al que votamos pueden relacionarse con el equipo por el que tenemos simpatías. El vínculo tiene poco de determinista y mucho de circunstancial, pero existe. Este artículo analiza precisamente esa cuestión: cómo se entrelazan nuestras afinidades políticas y deportivas. Confirmaremos algunos mitos (como que el FC Barcelona es el favorito de los votantes de izquierdas), pero también encontraremos sorpresas (como que el Atlético es más popular entre las clases altas y el Real Madrid entre la clase obrera). Pero empecemos con una pregunta más sencilla: cuánto nos interesa el fútbol.

1. ¿Cuánto nos interesa el fútbol?

Mucho. Sí, no son precisamente Breaking News. Pero gracias a una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) podemos precisar y afirmar que el fútbol interesa al 48% de los españoles. Es decir, a un montón de gente.

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El resto de deportes tienen muchos menos aficionados (el tenis y el baloncesto interesan al 22% y al 17% respectivamente), y todavía son menos los que no tienen interés por ningún deporte (13%). Por eso, aunque es habitual escuchar quejas por la cantidad de atención que los medios de comunicación dedican al fútbol, no parece que eso esté injustificado ni sea fruto de una agenda conspirativa. Parece, más bien, que a la gente el fútbol le resulta interesante. Es posible argumentar que ese interés no es exógeno, sino que es la atención de los medios lo que crea el interés y no al revés, pero es difícil explicar cómo se mantendría ese equilibrio.

2. Si el fútbol es el opio del pueblo, al menos lo es de todo el pueblo

Pero el fútbol no solo interesa a mucha gente, sino que además interesa a gente muy diferente. Eso es algo que tiende a pasarse por alto y que a mí me parece relevante: el fútbol es una afición transversal. Es una afición que comparten muchas personas, independientemente de su profesión, su clase social, o su ideología. A continuación tienen algunos datos, de nuevo tomados del CIS.

La afición por el fútbol tiene poco que ver con la clase social o el tipo de profesión que desempeña una persona. Por ejemplo, entre las clases altas apenas hay un 4% menos de aficionados al fútbol que entre los obreros no cualificados.

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Tampoco encontrarán grandes diferencias por ideologías, al menos en la zona del espectro donde se ubican la mayoría de ciudadanos. El 66% de los españoles se colocan entre el tres (centro-izquierda) y el siete (centro-derecha) y todos esos grupos muestran un interés semejante: el fútbol interesa a la mitad más o menos. Sií es cierto que entre quienes se declaran muy de izquierdas (1) hay menos aficionados al fútbol y que ocurre justo lo contrario con los más de derechas (8-10). Pero en ambos casos hablamos de muy poca gente, ya que solo un 6% de españoles se ubica en el extremo izquierdo y apenas son un 8% los que se colocan entre el ocho y el diez.

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3. ¿Cuál es el equipo de fútbol más popular?

En la tabla siguiente pueden observar que se confirma una impresión generalizada: la mayoría de aficionados son seguidores del Real Madrid (38%) o del FC Barcelona (25%). Juntos acaparan la simpatía de dos de cada tres aficionados (eso si asumimos que los que tienen simpatías por ambos equipos son despreciables… en número). A mucha distancia tenemos al Atlético (6%), y aún más lejos a Valencia, Athletic y Betis.

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Es evidente que un factor para tener muchos aficionados es ser del equipo de una ciudad llena de gente. No obstante, la demografía no basta para explicar que Real Madrid y Barcelona sean tan populares. Ocurre que si una liga no se regula para favorecer a los perdedores, hay varios lazos de realimentación que tienden a perpetuar a los equipos ganadores, ya sea vía éxito (simpatizantes -> ingresos -> éxito -> simpatizantes) o vía visibilidad (simpatizantes -> presencia -> visibilidad -> simpatizantes).

4. Dime tu equipo… ¿y te diré a quién votas?

Hace un rato vimos que el fútbol es una afición transversal —gusta a muchos sin que importe su clase social o su ideología—, pero no podemos decir lo mismo sobre los seguidores de los diferentes equipos. Las simpatías políticas y futbolísticas tienden a mostrar patrones bastante claros… aunque con algunas sorpresas.

Primero veamos cómo se distribuyen las simpatías de los tres equipos más populares.

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Pueden comprobar que los aficionados del PSOE son prácticamente un calco del aficionado medio: entre ellos dominan los simpatizantes del Madrid, pero los barcelonistas les andan a la zaga. Un dirigente socialista dijo en una ocasión que el votante del PSOE es el que más se parece al español medio, y aunque quizás eso ya no es cierto en general, sí lo es en lo que respecta al fútbol.

Verán también que entre los votantes del PP hay una no-sorpresa: casi la mitad son del Real Madrid y solo el 15% son del FC Barcelona. Sin embargo, quizá no preveían encontrar tantos aficionados del Atlético entre los votantes del PP, pero son más abundantes que en término medio.

Los aficionados que votaron a Izquierda Unida se diferencian aún más de la mayoría de españoles: es más frecuente que sean del FC Barcelona que del Real Madrid, y muestran una sobreabundancia de aficionados del Atlético de Madrid.

Sin embargo, el patrón más claro de todos es el de CIU, ya que prácticamente todos los aficionados que votaron por el partido nacionalista catalán se declaran simpatizante del FC Barcelona.

En la siguiente tabla tienen los datos para el resto de equipos —tengan en cuenta, eso sí, que para los equipos con pocos simpatizantes la muestra de la encuesta es pequeña y los resultados no tienen valor estadístico—. Si los exploran verán algunos patrones, como que los votantes del PSOE muestran una simpatía particular por el Betis, seguramente motivada porque hay muchos andaluces votando al PSOE últimamente. También que en UPyD hay muchos aficionados del Zaragoza, por razones para mí desconocidas, y también del Valencia, lo que entiendo que tiene que ver con que sus votantes son abundantes en la capital mediterránea. Tampoco es difícil adivinar cuáles son esos «otros» partidos: en esa categoría se incluyen formaciones nacionalistas vascas, gallegas y canarias, lo que explica que tengan tanta afición por sus equipos locales.

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5. Equipos a izquierda y derecha

Viendo las cifras del apartado anterior, ya podíamos presagiar que existirá cierta relación entre la ideología de una persona y las probabilidades que tiene de simpatizar por uno u otro equipo. Y efectivamente, los datos de la encuesta del CIS nos dicen que la simpatía por Real Madrid, FC Barcelona y Atlético de Madrid no son ni mucho menos constante según la ideología en el eje izquierda-derecha.

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En los extremos las diferencias son muy claras y vienen a confirmar los tópicos: entre los votantes muy a la izquierda (1-2) son mayoría los del FC Barcelona, y abundan los atléticos, que son casi tantos como los madridistas —una desviación notable respecto la media de la gente, pero que implica que todavía es más habitual encontrar un madridista muy de izquierdas que un atlético—. A la derecha ocurre lo contrario: más de la mitad son aficionados del Real Madrid y los seguidores del FC Barcelona caen por debajo del 20%.

Sin embargo, precaución, ya que de nuevo cabe recordar que la mayoría de los españoles se ubican en posiciones más centrales, un 35% se ubica sobre el 3-4 y un 37% sobre el 5-6 —es decir, que la mayoría se ubica centrada y algo a la izquierda— y que en esa zona las diferencia por ideología son mucho menos marcadas.

6. Dime tu equipo… ¿y te diré tu clase social?

Lo que acabamos de ver es que, si bien es evidente que existe una relación entre simpatías futbolísticas e ideología, es también evidente que la relación está muy lejos de ser determinista y que podemos encontrar aficionados de diferentes colores entre personas de cualquier tendencia política. Aún es más: el cuadro que relaciona fútbol y política se complica si añadimos la variable de la clase social (clasificada por el CIS).

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Para sorpresa de muchos, resulta que el Real Madrid es relativamente poco popular entre la clase alta y media-alta, donde uno encuentra más aficionados del FC Barcelona y sobre todo del Atlético de Madrid. En cambio, es entre los obreros no cualificados donde son más abundantes los madridistas —casi la mitad de ellos simpatizan con el equipo blanco—, mientras que escasean los aficionados del Barcelona y muy especialmente los del Atlético de Madrid. Estos resultados puede que les parezcan incongruentes con las relaciones que vimos antes entre equipos y partidos políticos; la razón es que la relación entre voto y clase social no siempre es la que muchos creen intuitivamente.

7. Por qué nada de esto importa

Después de dedicar casi dos mil palabras a la relación entre fútbol y política, debo confesar que yo no creo que esta relación tenga el más mínimo valor. O mejor dicho, que me parece que esa relación es solo una interferencia, un ruido molesto que no podemos acallar del todo.

El fútbol solo importa porque carece de sentido; no cabe conectarlo con el mundo real ni tratar de racionalizar el acto de escoger nuestro equipo. El fútbol existe en su propio universo y acercarlo al nuestro es echarlo a perder. Nuestro equipo es nuestro equipo sin ninguna justificación. Uno escoge sus colores cuando es un niño y solo lo justifica a posteriori, cuando ya no importa. Escogemos nuestro equipo porque es un ganador o porque pierde siempre, porque era el equipo de nuestros abuelos, o porque no era el de nuestros hermanos, porque queríamos sentirnos únicos en el colegio o porque queríamos sentirnos igual a todos los demás. El mundo real interfiere con ese proceso y provoca que emerjan regularidades por ideología o clase social, pero es solo un ruido molesto, una interferencia a la que es mejor no dar importancia.

Porque, recuerden, queremos que el fútbol sea tal y como lo describe Chad Harbach: una actividad en apariencia sin sentido, llevada a cabo por personas con aptitudes especiales, que escapa a todo intento de quienes pretenden definir su valor y sin embargo, de algún modo, parece transmitir algo verdadero.

Fuente: http://www.jotdown.es/

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 Didier Drogba ingresó a la cancha el sábado pasado, más allá de los 50 minutos, cuando su equipo, Costa de Marfil, perdía 1-0 con Japón en el debut de la Copa del Mundo. Ingresó, habló, miró, ordenó, y su equipo cambió de actitud. Su presencia fue suficiente. Su liderazgo. En cinco minutos, los marfileños ganaban dos por uno. Drogba sólo había tocado dos veces la pelota, pero no necesitó hacerlo más. Su influjo fue más importante que su capacidad netamente futbolística. Su presencia, más que sus goles. Como el Cid, su nombre fue pánico para los rivales, y fuerza para sus compañeros.

Desde hace varios años, Drogba ha sido una especie de dios negro en Costa de Marfil. Fue él quien unió a las facciones enemigas del sur y del norte para firmar una paz cuarenta y tantos años anhelada y rechazada. Fue él quien se reunió con los líderes de esos dos bandos para ofrecerles sus victorias, la clasificación al Mundial del 2006, por ejemplo, a cambio de una firma de paz, de no guerra, de no muerte. Cuando habló de ello por vez primera en Abiyán, su ciudad, sus padres y la gente que lo conoció de niño le dijeron que no, que no se arriesgara, que no se metiera en la boca del lobo. Él sonrió con gesto de ironía. Ya había tomado su decisión.

Ya había decidido ser rebelde, rebelarse contra la comodidad, contra los millones que ganaba en el Chelsea inglés, contra los miedos, y sobre todo, contra el poder de los poderosos. Si él era ídolo, a él lo escucharían más que a ningún otro, decía. Si él se arriesgaba, a él lo seguirían. Así ocurrió. Drogba fue a Bouaké a llevarles la victoria a los combatientes del sur de su país, y esos combatientes lo recibieron y firmaron la paz en el que llamaron Estadio de la paz, el 31 de julio de 2007.  Un futbolista había conseguido el armisticio que los políticos no habían logrado, ni con la guerra ni con sus palabras. Un simple y llano futbolista. Un rebelde más, que saldrá a la cancha a enfrentar a Colombia en Brasil.

Un rebelde más, de esos pocos que han entendido que la idolatría va más allá de firmar autógrafos, sonreír y acariciar en la cara a los niños. Que estará alineado con los suyos, los marfileños, y con los otros suyos, los rebeldes. Los que se atrevieron a desafiar a los dueños del mundo. Los que se enfrentaron a los medios de comunicación que manejaban esos poderosos, y sin saberlo en algunos casos, cantaban como Serrat, “entre esos tipos y yo hay algo personal”.  Muchos años atrás, más de 80, fue un tal Mathías Sindelar, quien prefirió suicidarse en su departamento de Viena antes que jugar para el régimen nazi de la Alemania de Adolf Hitler. Con el paso del tiempo regaron su nombre, su imagen y su vida de flores y espadas. Había sido un héroe.

Algunas décadas más tarde fue Manoel dos Santos, a quien apodaron Garrincha pues según sus mismas palabras, el Garrincha era un pájaro muy veloz que no servía para nada, “como yo”.  Fue borracho, algo pendenciero, ingenuo, mujeriego, infiel, regó de hijos sin padre a Brasil, se enfrentó al paradigma de la perfección, Pelé, diciendo que “Pelé es como todos, ni más ni menos, no es ningún rey ni dios”.  Mientras fue grande, ídolo, Dios de piernas torcidas, la prensa lo crucificó.

Luego, cuando sólo provocaba compasión y, decían, recorría Italia para jugar partidos a cambio de unos pocos dólares acompañado de un Chico Buarque entonces adolescente, comenzaron a ser benévolos con él. Era poco humano, poco cristiano pisotear aún más a quien ya no podría salir del fango. “Los eternos benefactores” de la sociedad promovieron campañas para salvarlo, los líderes lo subsidiaron, los beatos rezaron por él, pese a que todos sabían que no tenía remedio. Cuando murió como un N.N., 31 años atrás, todos ellos limpiaron sus culpas, las tuvieran o no

Para entonces, 1985, parecía que los tiempos de los rebeldes habían culminado, o estaban por extinguirse. Los años 60 con sus melenas, revoluciones estudiantiles, rock, art pop, peace and love, camisas de flores, marihuana y psicodelia, Rayuela, The Rolling Stones, el Che y Cassius Clay, Suigéneris, Caetano Veloso, los recuerdos de Albert Camus y James Dean, Janis Joplin, Luther King y Víctor Jara  habían sido “ridiculizados” por los grandes emporios y sus representantes. “Una época linda y romántica repleta de fracasados”, dijeron.

Aquellos “fracasados” no llegaron hasta la luna, pero delinearon el camino, y por ese camino surgió Diego Maradona, que reventó los establecimientos con sus palabras y groserías, sus propuestas y protestas, como aquella de armar una especie de sindicato en el Mundial del 86 para que los partidos no fueran a la una de la tarde, y el sol y la altura de México no perjudicaran tanto a los jugadores. Era un asunto de televisación, le dijeron. Horarios cómodos para Europa, como lo que ha ocurrido en la Copa de Brasil este año.

Después el presidente de la Fifa, Joao Havelange, lo mandó callar. “Dígale al bocón de Maradona que no hable más”, dijeron que le susurró a Julio Grondona, luego vicepresidente de la Fifa. Maradona no se calló. Ni en aquel instante ni después. Su única arma era y fue el fútbol. Podían negarle visas, espiarlo, amenazarlo, delatarlo por su adicción a las drogas y cuestionarlo, pero él, en un partido, obligaba a sus detractores a rendirse a sus pies. Cayó, mil veces estuvo al borde de la muerte.

Le rompieron las piernas, como dijo entre sollozos en el Mundial de 1994 luego de su segunda suspensión por doping. No obstante, siempre terminó por levantarse, y de pie continuó con su sarta de imprecaciones y denuncias. Incluso, con sus gestos solidarios invisibles, que por invisibles es preferible callar. “Cuántas veces me mataron, cuántas veces me morí, sin embargo estoy aquí, resucitando”, parecía ser su canción. Tal vez no le perdonaron sus resurrecciones. Nada más arrogante que un drogadicto que se levanta y acusa, nada más despreciable que un “cabecita negra” de Villa Fiorito-Villa miseria proclamando “sus” verdades.

Tanto ofendió Maradona a los aristócratas de barrio que hasta los intelectuales y políticos se dedicaron a rebatirlo en sus tesis y libros, como Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Alvaro Vargas Llosa en la segunda edición del Manual  del Perfecto Idiota  Latinoamericano. Ni a ellos ni a los poderosos de siempre y sus señoras les cuadraba que un personaje que salía todos los días en los medios luciera tatuajes del Che, visitara a Fidel Castro y hablara con Hugo Chávez.  Ninguno había podido sepultarlo.

Lo intentó Carlos Menem, cuando por tapar escándalos de narcotráfico en su gobierno lo mandó apresar a la vista de camarógrafos y curiosos, lo intentó Havelange y lo intentó Berlusconi como presidente del Milán. Lo intentaron cientos de miles de periodistas y fanáticos que llevados por el “deber ser” impuesto por los “santos” consideraban que él era un transgresor agresor.  ¿Un peligro por sus palabras?

Su rebeldía jamás declinó. Cinco años atrás, cuando Argentina clasificó al Mundial, les dijo de todo a varios periodistas. El triunfo, una vez más, como antes, era su venganza contra el mundo. La Fifa, una vez más también, lo suspendió y multó. En diciembre, durante una entrevista, a Joaquín Sabina un periodista de televisión le preguntó sobre ciertos personajes que le criticaban sus relaciones con funcionarios del alto gobierno. Respondió que les diría como el sabio Maradona y guardó silencio. El periodista volvió a interrogarlo. Entonces Sabina contestó que si lo decía lo podrían suspender, como a Maradona.

Sabina ha sido uno de sus “fans”, como Emir Kusturika, que hizo una película sobre él, como Andrés Calamaro o Rubén Blades, que le compusieron canciones, todos ellos, personajes salidos de la línea del Bien, desafiantes, rebeldes, hijos de los 60. Todos ellos, enemigos de lo establecido, dibujado, decidido.  Todos ellos, y Drogba, Sindelar, Garrincha, Carlos Caszelly, Eric  Cantoná, Higuita, Gerard Muller y Romario, destinados a la quinta paila del infierno.

Fuente: El Espectador