#Palestina pide a la #FIFA que suspenda a Israel “por racista”

Foto por: VTV

Palestina acusa a Israel de obstaculizar las actividades deportivas en los territorios ocupados, sobre todo imponiendo restricciones de movimientos a los deportistas palestinos entre la Franja de Gaza. La Federación Palestina de Fútbol confirmó este sábado sus gestiones para solicitar al presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), Joseph Blatter, la suspensión de Israel por cometer actos racistas en contra del deporte.

Palestina acusa a Israel de obstaculizar las actividades deportivas en los territorios ocupados, sobre todo imponiendo restricciones de movimientos a los deportistas residentes entre la Franja de Gaza y de Cisjordania.

Del mismo modo, señalan que las autoridades del régimen sionista controlan la importación de equipamientos deportivos para los deportistas palestinos.

A través de un comunicado emitido por los palestinos se dio a conocer que Blatter habría recientemente llamado a Jibril Rajub, presidente de la federación palestina, y le habría “asegurado que se han iniciado conversaciones para que el proyecto de resolución palestino sea presentado a votación en el próximo congreso (de la FIFA) en mayo”.

Israel evidencia “su comportamiento racista contra los árabes”, así como la creación de “cinco clubes en las colonias de los terrenos ocupados desde 1967, que participan en los campeonatos nacionales de Israel, violando el derecho internacional”, denuncia el texto.

El Dato: Para ser aprobada, la petición de Palestina debe recibir 156 votos, además del suyo, es decir, tres cuartos de los 209 miembros que tienen derecho de decisión en el congreso.

Fuente: TeleSUR

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¿Se podrá vivir sin #FútbolProfesional? Por: Marcelo Colussi

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Tomado: Mundo Fotos

Escribir sobre este tema con carácter crítico puede traerme más sinsabores que otra cosa. Hasta no sería improbable que Eduardo Galeano –un “discapacitado capilar”, según su expresión, y escritor igual que yo (bueno… quizá no tan iguales más allá de la calvicie, pero colegas al fin o, al menos, sudamericanos ambos)– reaccionara airado si leyera este escrito, tan defensor del fútbol como es.

Pero sin dudas hay que abrir una crítica con todo lo que ha venido sucediendo con el fútbol, esta “pasión de multitudes” como suele llamársela, en estos últimos años, y a pasos cada vez más acelerados.

Los campeonatos mundiales ponen en evidencia de un modo particularmente grotesco lo que ha pasado a ser el fútbol profesional en nuestra aldea global: un fabuloso mecanismo de control social.

Sería ingenuo pensar que el Campeonato Mundial, esa parafernalia mediática que cada cuatro años crea un escenario ilusorio de 30 días de duración, sirve a los poderes fácticos para hacer o dejar de hacer lo que son sus planes geoestratégicos de dominación a largo plazo. No necesitan de él para invadir países, para aumentar el precio de los combustibles o para desviar la atención sobre la catástrofe medioambiental en curso debida al mismo modelo insostenible de desarrollo, sólo por dar sólo algunos ejemplos. Si hay “lavado de cerebro” de parte de las clases dominantes –¡y definitivamente la hay!– ello no se realiza porque durante un mes se inunden las pantallas de televisión con partidos de fútbol y media humanidad ande hablando sólo de los astros de moda, de cuánto ganan en cada fichaje o del nuevo modelo de ropa deportiva. El proyecto es más insidioso, más maquiavélico: se trata de controlar en el día a día, abrumando con partidos y más partidos, y más campeonatos y más ligas… ¿Cuántas horas diarias de fútbol consume por televisión un habitante promedio? ¿Mejora eso de algún modo su relación con el deporte? ¿Por qué ese crecimiento exponencial del fútbol profesional –amateur ya no existe, es casi una pieza de museo– en todo el mundo?

No hay dudas que, al igual que todo gran evento de proporciones enormes, puede funcionar puntualmente como distractor de masas, tal como también lo puede ser la boda real o la muerte de alguna estrella de la música pop, por ejemplo. No otra cosa fueron el que organizara la dictadura militar argentina en 1978, con el que se intentó lavar la cara en su sangrienta guerra sucia, o el de la Italia fascista de 1934, en el que se buscaba a toda costa disciplinar y mantener ocupada a una clase obrera demasiado “rebelde”. De todos modos quedarse con la estrecha idea que estos campeonatos son las cortinas de humo de gobiernos dictatoriales es ver sólo un lado del asunto, y quizá sesgadamente.

En todo caso, los Mundiales evidencian el papel que en la moderna cotidianeidad ha pasado a desempeñar el fútbol profesional (independientemente que, como deporte –en eso estamos totalmente de acuerdo con Galeano– sea muy bonito, vistoso, picaresco). En forma creciente, desde mediados del siglo pasado, y sin detenerse, aumentando cada vez más, el negocio del fútbol sirve como “opio de los pueblos”. Lo que sí es evidente es que el fútbol como espectáculo mediático para consumir –por televisión más que nada– crece sin parar. Ello, evidentemente, no es decisión de quienes estamos condenados a consumirlo en forma pasiva sentados ante un televisor sino de grandes poderes que fijan el curso de lo que sucede en nuestro atribulado mundo.

Que ello es gran negocio, es innegable (lo que mueve globalmente cada año representa la decimoséptima economía mundial). Lo que sí puede deducirse es que poderes globales de largo aliento que están más allá de las administraciones gubernamentales de turno, también lo aprovechan como droga social, como anestesia. El Mundial no es sino una dosis un poco más fuerte del “pan y circo” cotidiano al que nos someten, con dos, tres o más partidos diarios durante los 365 días del año, y con una cantidad de torneos que ya cuesta memorizar. ¿Cuántos partidos y cuántas copas se están disputando en este momento, cuando estamos leyendo estas páginas? ¿Cuántos millones de personas están ahora prendidos a un televisor (o radio, o pantalla de computadora quizá) siguiendo una transmisión de fútbol, anestesiados, embobados si queremos decirlo así?

Si algo podemos criticar con fuerza no es el fútbol como deporte (¡que vivan todos los deportes, por supuesto!, y ojalá todos practiquemos alguno) sino todo el circuito político-económico que ha ido formando su profesionalización creciente así como su utilización en tanto mecanismo de control de masas, ahora ya a nivel planetario. El Mundial es sólo una pildorita de esa medicina.

Hoy día pareciera imposible pensar en desprofesionalizar el gran circo del fútbol, pues eso implicaría chocar con poderes monumentales. Eso, sin dudas; pero vale la pena abrir la crítica sobre todo esto. ¿O preferimos quedarnos sentados ante la pantalla y mañana comentar el partido del caso con los amigos?

Fuente: Rebelión

All Boys, Nueva Chicago y Defensores de Belgrano: Fútbol, memoria y dictadura – Por: @santirayado

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El último viernes dirigentes e hinchas de All Boys, club que milita en el Nacional B, rindieron homenaje a cuatro hinchas desaparecidos durante la última dictadura cívico militar.

Rodeados de vecinos del barrio de Floresta, se inauguró en la intersección de las calles Mercedes y Alvarez Jonte un mural que recuerda a Samuel Alfredo Szczupakiewicz, Carlos Oscar Lorenzo Cittadini, Daniel Ferreira y Susana Leonardi.

Este no era el primer homenaje que el Albo realizó a los militantes desaparecidos. En el año 2009 se colocó una baldosa donde figuran los nombres y la inscripción “aquí fueron felices”, la misma que ahora reza la pared.

Federico Pugliese, miembro de la subcomisión de Eventos y Articulación Barrial del Club Atlético All Boys, explicó durante la inauguración que “la idea surgió con el objetivo de que la baldosa por la memoria colocada en el piso tuviera mayor visibilidad en una pared del Club, así el barrio lo ve, recuerda y no olvida lo que pasó durante la última dictadura cívico militar”.

El blanquinegro de Floresta es una entidad histórica. El año pasado descendió de la Primera División del fútbol argentino, en la que se desempeñaba desde el año 2010. El club siempre se caracterizó por su inserción barrial, por ser una parte fundamental en la vida social de la comunidad.

Nueva Chicago le cantó la Marcha Peronista a los milicos

Su rival histórico es Nueva Chicago, del vecino Mataderos. A ambos los une una rivalidad que, como es costumbre en el fútbol nacional, tuvo sus cruentos episodios de violencia. Pero también comparten una identidad que colocó a sus hinchas del mismo lado.

El torito de Mataderos tiene el mismo sentimiento de pertenencia que su par y también tiene su historia de resistencia. Corría el año 1981, el ocaso del gobierno dictatorial se aproximaba y la sociedad empezaba a exteriorizar algunos cuestionamientos.

Una tarde de fútbol de ascenso, los hinchas de Chicago comenzaron a cantar la marcha peronista. La respuesta policial no se hizo esperar y comenzó la represión. Los detenidos eran tantos que no alcanzaban los móviles policiales. La solución policíaca fue hacer trotar a los hinchas desacatados desde el estadio hasta la comisaría.

La anécdota cuenta que un muchacho que estaba en la puerta de su casa tomando mate también fue encarcelado cuando el convoy pasó frente a él. También se dice que al siguiente partido, la hinchada pasó frente a la comisaría y entonó la introducción de la marcha (parará pa pa parará pa pa, pa, pa pa… ) pero que cambiaron la letra por la infantil “arroz con leche, me quiero cazar”. La ocurrencia hizo reír hasta a los policías.

El camino lo empezó Defensores de Belgrano

El fútbol es uno de los fenómenos más populares de Argentina y atraviesa a las distintas clases sociales. De esta manera, puede ser lugar de resistencia y de otros valores destacados. Pero también puede ser espacio de las peores expresiones. Y para encontrar esto no es necesario hablar del negocio millonario en el que está inmerso, ni de la ya caduca dirigencia a escala nacional (AFA) e internacional (FIFA).

Los hinchas de fútbol son también participes de la violencia organizada, la xenofobia y la corrupción que rodea a este deporte. Por eso son destacables iniciativas como las de All Boys, que refuerzan la idea de un club social en contacto activo con su comunidad. En este sentido, no se puede dejar de mencionar al también club del ascenso Defensores del Belgrano.

En el año 2001, el club del Bajo Belgrano, que hoy juega en la Primera B Metropolitana, bautizó a su tribuna popular con el nombre de Marcos Zucker: hincha de Defe y militante Montonero, desaparecido en la segunda contraofensiva de la organización político -militar.

La decisión fue una novedad porque en el fútbol no suelen existir homenajes políticos de este tipo. Además, ocurrió antes de la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que significó la vuelta de los juicios a los militares.

A días del 39 aniversario del último golpe cívico militar, es preciso reconocer a los hinchas, dirigentes y socios de Defensores de Belgrano. Cuando el Estado miraba para otro lado, existió dentro del fútbol la valentía para construir memoria.

Fuente: Notas

La marca #James – #FútbolNegocio #Dinero

Bueno, y es que no sobra hacer la introducción a esta nota, una nota que nos brindará elementos para explicar el por qué del despliegue mediático con este joven, tras el cual existen muchos intereses, algunos económicos, últimamente otros de corte político. Este artículo ratificará para algunos lo ya pensado, para otros será el inicio de las sospechas de algo que nosotros ya llamamos Fútbol Negocio.

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Conoce usted a ¿David Rodríguez Rubio?, ¿se animaría a comprar algún producto promocionado con una imagen de David? Muy seguramente no. Pero si el nombre para estas preguntas fuera James Rodríguez, el 10 de la Selección Colombia y del Real Madrid, la situación sería distinta. De hecho, David y James son la misma persona, pero la diferencia comercial entre los dos nombres supera los 9 millones de euros al año.

James David Rodríguez Rubio no es solo un gran jugador de fútbol. Es más un empresario que sabe sacarle provecho al deporte y a su imagen. Es protagonista de millonarias campañas de publicidad de grandes multinacionales como Adidas, Bimbo, Unilever (Clear y Rexona) y Nestlé (Milo); sin pasar de largo a Pony Malta, las líneas de ropa propia en Almacenes Éxito, la amplia presencia en redes sociales, sus inversiones inmobiliarias, su bebida energética 10 Gold y la empresa Top 10 –dedicada a la instalación de canchas sintéticas–, que lo ponen más en la órbita de los CEO con éxito, que en la de los futbolistas famosos.

Aunque su fútbol exquisito, su fichaje al Real Madrid y su gol casi celestial contra Uruguay en el Mundial de Brasil le dieron a James su boleto al hall de la fama: hoy el 10 de 23 años de edad es más una marca comercial. No en vano, en la más reciente campaña publicitaria de Adidas James personificó al golden boy; o mejor, todo un Rey Midas; al fin y al cabo, lo que toca lo convierte en oro.

Es difícil precisar cuánto gana al año por esos comerciales y promociones. El portal de Barcelona Diariogold.com aseguró que por estos conceptos facturaba 9 millones de euros, cifra que de ser cierta sería superior a su salario en Real Madrid, que ronda los 6 millones de euros.

¿Qué hace a James un golden boy? Varias cosas. El experto en marketing deportivo y profesor de la escuela de negocios IE de Madrid, España, Eduardo Fernández Cantelli, afirmó a Dinero que “determinadas empresas, sobre todo en el sector de gran consumo, se han fijado en James para asociar su imagen a la de un deportista que transmite ilusión, ha conseguido un sueño, tiene una vida ordenada, es disciplinado, muestra una actitud positiva y ha triunfado”.

Lo mismo dice Adidas Colombia. “James representa una nueva era como marca en el país. Lo mejor es que no genera controversias, tiene un buen aspecto físico y es un deportista perfecto”, dice Santiago Gutiérrez, relacionista público de la empresa.

Este jugador encarna una nueva generación de deportistas más preocupados por su preparación física y mental, que por la vida nocturna y las verbenas. Otros buenos ejemplos son Nairo, Falcao, Ibargüen, Pajón, Yacamán…etc.

Con esas características James representa la contraparte frente a casos emblemáticos como Lance Armstrong, sumido en un averno por cuenta de sus ‘malos pasos’.

En la ‘realeza’

James Rodríguez es talentoso, joven y aclamado por el público femenino, pero no sería el mismo si no estuviera jugando en el Real Madrid. Es un negocio de doble vía, pues el equipo merengue factura todos los días.

A juicio de Fernández Cantelli, la rentabilidad que James le da al Real Madrid se puede ver desde dos puntos: el primero está asociado a la penetración de este club español en el mercado colombiano, que es gran consumidor de fútbol. “Gracias a James, el Real tiene más seguidores. Esta vinculación tiene para el club un valor porque incrementa el atractivo y la capacidad de atraer ingresos”, explica.

Y el otro es indirecto: si James ha generado un incremento en el número de seguidores del Madrid, entonces el valor de esta marca aumenta (el mayor activo de un club es el número de seguidores y en el nivel de afinidad que estos tienen) y los ingresos serán mayores porque las empresas estarán más interesadas en vincularse a ese club. Una cifra final en ese frente: los ingresos de explotación del Real Madrid alcanzaron los 550 millones de euros (2013/2014). El 32% de ese monto deriva del marketing.

La venta de camisetas es otra fuente de recursos, aunque no la principal. El analista español prevé que el Real Madrid venderá 1,5 millones de camisetas al año, la mayoría gracias a la marca Cristiano Ronaldo. Sin embargo, se estimó que el día de la presentación de James se vendieron unas 90.000 camisetas y que en los primeros días que siguieron a su fichaje se vendieron 400.000. “¿Son todas de James? No se puede afirmar, aunque naturalmente, un número alto de esas camisetas no se habrían vendido esos días si James no hubiera sido presentado”, precisa.

Cuando el talento se une con la madurez y una buena pinta, solo hay que esperar los cheques. En los últimos días recibió el primero de su hija Salomé, ‘fichada’ por EPK para una colección de ropa. James es todo un CEO.

10 CIFRAS DEL 10

1. 250.000 prendas íntimas vendió el éxito de la colección J10 James para Bronzini Black. Las metas comerciales se superaron en 180% y días más tarde del primer lanzamiento se puso en venta la segunda colección en 121 almacenes.

2. 130.000 unidades de la colección J10 James para Bronzini de niños y junior’s se pusieron a la venta en la pasada navidad (Fuente: Grupo Éxito).

3. 80 millones de euros habría sido el valor de la transferencia del Mónaco al Real Madrid. (Fuente: ESPN).

4. $21.000 millones cobraría el jugador anualmente. Un asalariado en Colombia gana en promedio $12,8 millones al año. (Según datos OIT).

5. 82.415 es el número de camisetas del Real Madrid que se pueden comprar con el salario anual de James (Fuente: BBC Mundo).

6. Adidas posiciona a James entre el top 5 de sus jugadores ‘marca’. (Fuente: Adidas Colombia).

7. James habría vendido 90.000 camisetas el día de su presentación en el equipo Real Madrid. (Fuente: IE escuela de negocios).

8. 550 millones reportó el Real Madrid como ingresos de explotación entre 2013 y 2014. Se prevé un aumento para el ejercicio 2014-2015. De ese monto, 32% se deriva del marketing. (Fuente: Real Madrid).

9. US$180.000 es el valor aproximado del carro que le regaló Audi a James. El primer carro del jugador fue un Peugeot 205.

10. $3.400 millones habría pagado James por un lujoso apartamento en el sector turístico de Santa Marta. (Fuente: Kienyke)

Gol en las ‘otras redes’

James también es un fenómeno en internet y redes sociales. Google Colombia preparó un informe para Dinero en este aspecto. El reporte indica que, en el país, la tendencia de búsquedas relacionadas con James Rodríguez se ha mantenido más alta desde que el jugador pasó al Real Madrid; es decir, desde agosto de 2014 a hoy. Cuando se compara a James Rodríguez frente a otros jugadores colombianos de renombre internacional, como Falcao, Carlos Bacca, Cuadrado o David Ospina, queda claro que hoy en día James es el referente mundial de la selección Colombia.

Todo eso se traduce en más dinero, pues las marcas buscan ese tipo de resonancia. El director de la maestría de marketing digital de la Escuela de Administración de Negocios (EAN), Juan Carlos Rentería, elaboró un cuadro para Dinero en el que concluye que James tiene un mayor volumen de enganche o eco en las redes. “En Facebook lo siguen 25 millones de personas, mientras que Cristiano Ronaldo supera los 107 millones. Sin embargo, el jugador colombiano es más efectivo al lograr que un mayor número de personas hablen en esa red de sus anuncios y comentarios”, dijo.

Fuente: Revista Dinero