Ultras: la demonización de la clase obrera – Por: @IdealesDelGol

Si bien compartimos el hecho que para comprender la violencia en el fútbol es necesario comprender, sucede, afrontar, analizar el fútbol y su cultura, tal como lo indica el siguiente articulo, diferimos con la conclusión del mismo, donde reducen a la lucha de la discriminación como una cuestión que no debe ser política, recordemos que en la sociedad absolutamente todo es político, hasta el hecho de considerarse apolítico, además teniendo en cuenta que cuando nos ponen cualquier movida en estos términos de “centro” ya estamos hablando de un instrumento estatal y no una vía acertada a la solución de la problemática. Siendo así acá les dejamos el articulo escrito por Iñigo Arza y esperamos sus comentarios.

La historia de las gradas merece ser observada huyendo del oportunismo. Gradas del FC United of Manchester / MATTHEW WILKINSON

La violencia en el fútbol y la utilización por parte del fascismo de algunas gradas como centros de operaciones son fenómenos siempre preocupantes. Para comprender lo que sucede y afrontarlo hay que analizar el fútbol, su cultura, y evitar meter en un gran saco clasista a ultras, hooligans, hinchas, fans, fascistas, antifascistas… para finalmente señalar a la pasión en las gradas como culpable.

Según recoge la Ley del Deporte, está prohibido beber alcohol en el fútbol. Pero aunque no lo especifica, porque estaría feo ponerlo por escrito, en la práctica hay un condicionante: no puedes beber alcohol si eres del populacho, si perteneces a las élites no hay problema. O eso se deduce, porque en los palcos, hábitat natural de las personas que menos aman el fútbol pero que más tienen en juego en torno a él, los gin-tonics vuelan.

La violencia en el fútbol es tan vieja como el propio fútbol. Esto no la justifica, sino que obliga a analizar sus orígenes para comprender el fenómeno más allá de explosiones puntuales. El nacimiento de este deporte en la época industrial, en plena construcción de la tradicional clase obrera, condiciona completamente la cultura que lo rodea. Esa cultura de la clase obrera industrial comienza a impregnar el comportamiento de los hinchas (y de los propios futbolistas), una cultura hegemónica no tan distinta de la que podíamos ver en los primeros sindicatos, donde se mezclan el espíritu comunitario, la lealtad, la solidaridad o la honradez, con el contrapunto del tradicional machismo o ciertas maneras agresivas. Tras la II Guerra Mundial, y en España más concretamente durante el desarrollismo, el balompié se convirtió en algo tan masivo que las élites económicas y políticas trataron de instrumentalizarlo.

En las décadas posteriores esta oligarquía decidió que las clases más humildes habían perdido el derecho a disfrutar de su pasión, y llegaron las entradas caras, la obligatoriedad de estar sentado o la videovigilancia. Que Margaret Thatcher fuera la pionera de esta ingeniería social represiva hace sospechar que no fueron unas inocentes medidas de seguridad, como la privatización de las empresas públicas británicas no fue una simple medida de eficiencia. Porque la violencia en el fútbol era un gran problema de orden público, e incluso sigue siéndolo en algunos países, algo a lo que hay que poner solución pero sin utilizarlo como excusa para echar del estadio a los aficionados y su cultura de grada.

FASFE, la potente federación de asociaciones de aficionados españoles, afirma que “las políticas contra la violencia y la intolerancia en el deporte deben estar guiadas por los principios de educación, prevención, respeto a los derechos fundamentales y la cultura de grada de las aficiones”. Tanto ellos como Football Supporters Europe, organización similar pero a nivel europeo, demandan que, para acabar con la violencia en el fútbol y con las llamadas “ideologías del odio”, las soluciones vayan por otro camino.

En los países futbolísticamente más avanzados (la Alemania de la última década es el mejor ejemplo), la intolerancia y el fascismo son líneas rojas que nadie puede sobrepasar. Al igual que hacen allí, la Federación Española de Fútbol y los clubes deben posicionarse clara y militantemente contra el racismo, la homofobia, la xenofobia, el fascismo y cualquier otra forma de discriminación. También deben fomentar la participación democrática de los hinchas en el propio club, evitando así que gestores con intereses ajenos vendan su alma a grupos violentos que les sostengan en el poder. La lucha contra la discriminación no debe ser percibida como una cuestión política, debe ser una cuestión de normalidad asumida por todos, sin connivencias, y entendiendo el fútbol como el elemento integrador que es. 

Fuente: Diagonal Periódigo – Iñigo Arza

Hoy 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional contra la Violencia de Género, un día que independientemente de eso, el género, no puede encasillarse en uno solo.

Desde Fútbol Subverso alentamos a todos los movimientos populares queluchan por la igualdad de género, léase bien, igualdad, no equidad, porque es deber garantizar las mismas condiciones para todos los géneros, y no ajustes que hagan creer que esto sucede. La igualdad es un derecho humano
y por lo tanto una obligación legal a la que no se pueden sustraer los Estados; así mismo hacemos el llamado para que no nos centremos en la existencia única de la mujer como género, y la existencia única de la violencia contra ella.

A todos los géneros, fuerza y resistencia, porque más que géneros somos una clase, y como clase debemos caminar codo a codo luchando contra el racismo, el sexismo, la xenofobia y todas esos fenómenos que solo merecen su abolición.

La @asambleazules se suma #MundialDeFútbolPorLaPAZ #Chile

Y para lxs compas que preguntaban por la Jornada del#MundialDeFútbolPorLaPAZ en #Chile, acá esta la información – Pichanga contra la violencia institucionalizada – 6 de Julio desde las 16:00 con lxs compas de laAsamblea Hinchas Azules 2014 – Evento: http://tinyurl.com/phago5h

Los 12 de Punta del Este – Art Dieciocho @soyhash

Los 12 de Punta del Este - Art Dieciocho @soyhash

Los hechos ocurrieron el 19 de abril del 2005, cuando un hombre que se transportaba en una motocicleta recorrió los barrios Punta del Este, Santa Cruz y Palo Seco, pertenecientes a la comuna 5 de Buenaventura, convocando a los jóvenes a jugar un partido donde el equipo ganador recibiría 200.000 pesos de premio.

Sin embargo el encuentro nunca se realizó y los jóvenes desaparecieron y el 21 de abril fueron encontrados en la Vereda Las Vegas, a cinco con signos de tortura, amordazados, algunos fueron rociados con ácido y a otros les sacaron los ojos.

Luego de nueve años, sus familias continúan exigiendo al Estado el esclarecimiento de este hecho en función de garantizar los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación integral.

Los doce jóvenes asesinados fueron Alberto Valencia, Javier Borja, Concepción Rentería Valencia, Carlos Arbey Valencia, Pedro Paulo Valencia Aramburo, Jhon Jairo Rodallega, Rubén Darío Valencia Aramburo, Pedro Luis Aramburo Cangá, Mario Valencia, Víctor Alfonso Angulo, Leonardo Salcedo García e Iber Valencia.