Hoy 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional contra la Violencia de Género, un día que independientemente de eso, el género, no puede encasillarse en uno solo.

Desde Fútbol Subverso alentamos a todos los movimientos populares queluchan por la igualdad de género, léase bien, igualdad, no equidad, porque es deber garantizar las mismas condiciones para todos los géneros, y no ajustes que hagan creer que esto sucede. La igualdad es un derecho humano
y por lo tanto una obligación legal a la que no se pueden sustraer los Estados; así mismo hacemos el llamado para que no nos centremos en la existencia única de la mujer como género, y la existencia única de la violencia contra ella.

A todos los géneros, fuerza y resistencia, porque más que géneros somos una clase, y como clase debemos caminar codo a codo luchando contra el racismo, el sexismo, la xenofobia y todas esos fenómenos que solo merecen su abolición.

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A nuestros hermanos mexicanos… #20Nov #Ayotzinapa

A nuestros hermanos mexicanos…

Hoy para muchos puede ser un día más de trabajar, un día más de levantarse, preparar el día y salir a cargar la vida maltratada por el sistema impuesto.

Hoy para muchos es un día en el que nada pasará, en el que nada pasó… y aun queriendo que veamos el día así, hoy no es un día normal, no para aquellos que en su corazón llevan encendida la llama de la Revolución.

Hace 104 años, el movimiento unísono de las armas levantadas se sintió en México, levantadas por aquellos que no deseaban continuar bajo el maldito Porfiriato, ese que permitía despojar a los mexicanos de su territorio dejando todo a manos de capitales extranjeros, algo nada nuevo en la actualidad. En esa oportunidad fue el norte de México el que empezó siendo testigo de la insurrección, hoy esperamos que sea en toda la nación.

43 compañeros han sido desaparecidos, compañeros de estudio para algunos, compañeros de vida para otros, compañeros de lucha para todos…

Que las calles de México hoy sean el reflejo de la dignidad y la exigencia de justicia por todos aquellos que se nos han llevado, que sean testigo de que no callaremos por más que así lo deseen, porque aunque callen a uno, serán miles los que estemos levantado la voz, y sin pensarlo, seguir reaccionando. Que hoy el pueblo mexicano deje claro que finalmente quienes mandamos somos nosotros, el proletariado. Que el pueblo mexicano, basado en la unidad, hoy haga temblar a aquellos de traje y corbata que tanto nos dañan.

En pocas palabras, que hoy en México sea la vida y la lucha quienes vistan de gala y todos, convencidos de que es posible, griten ¡NI PERDÓN, NI OLVIDO!

Buena jornada compañerxs, y que hoy, así como hace 104 años, lo que suceda sea un resultado del esfuerzo colectivo y el amor por la libertad.

Fútbol Subverso

♪♫ http://youtu.be/3eHTfOzveIk ♪♫

 

Luego de leer este relato, que sabemos no es nuevo, solo tenemos algo para decir: Ni la más mínima muestra de #homofobia será bien vista, será combatida. #NoHomofobia

“Esta carta se ha escrito con el fin de esclarecer ciertos datos acerca de la denuncia de acoso sexual que han puesto los padres de mi expareja. Lo hago de manera escrita debido al suicidio que he cometido y porque no quiero que los 16 años de vida que tuve se hallen con una oscura mancha llena de mentiras”. Así empieza una de las cartas que Sergio Urrego dejó en su casa, una hora antes de quitarse la vida. Se lanzó de la terraza del centro comercial Titán Plaza, al noroccidente de Bogotá, el pasado 4 de agosto.

Cada 40 segundos, en alguna parte del mundo, una persona se suicida. Sergio Urrego entró a engrosar esa cifra estéril que esta semana divulgó la Organización Mundial de la Salud, pero antes de hacerlo dejó por escrito todos los indicios que apuntarían a que su muerte está fuertemente relacionada con la discriminación que vivió en su colegio por ser gay. Un mes después de los hechos, con el dolor vivo —innombrable— que significa perder a un hijo, su mamá Alba Reyes y su papá Robert Urrego autorizaron revelar los detalles de su historia.

“Mi sexualidad no es mi pecado, es mi propio paraíso”, es el mensaje que todavía se lee en el muro de Facebook de Sergio Urrego. Eso creía este joven, para quien el amor no era una cuestión de géneros, de hombres y mujeres que se casan y reproducen. Hace 6 años estudiaba en el Gimnasio Castillo Campestre, una institución católica, en Tenjo, de 600 estudiantes de clases media y alta, que se ufana de “rescatar los valores para alcanzar la paz”.

Llegó aquí por la ilusión de sus padres de que cursara bachillerato en un colegio más grande y con mejores instalaciones al del barrio, donde cursó primaria becado. Estaba en 11° grado, y su novio, hace mes y medio, era un compañero del curso. Todo empezó a comienzos de mayo de 2014, cuando el profesor Mauricio Ospina decomisó un celular que tenía una foto de Sergio Urrego y su pareja dándose un beso. El profesor llevó el caso a las directivas de la institución y los jóvenes fueron llamados a “Psicorientación”.

Allá les dijeron que estaban cometiendo una falta grave, porque el manual de convivencia decía que estaban prohibidas “las manifestaciones de amor obscenas, grotescas o vulgares en las relaciones de pareja dentro y fuera de la institución” y que estas relaciones debían ser autorizadas por los padres. Sergio y su pareja fueron llamados en repetidas ocasiones a la oficina de la psicóloga del colegio, Ivón Andrea Cheque Acosta. Fue ella quien los citó, el 12 de junio, junto a la coordinadora de turno y cuatro docentes más, para que explicaran su relación de pareja y para que les contaran a sus padres que estaban citados el 20 de junio para hablar del tema. Una amiga de clase recuerda que estaban preocupados y temerosos de esta reacción. Sergio se llenó de valor. Primero le contó a su papá, a quien le tenía una profunda confianza, y luego a su mamá. Los dos lo respaldaron y le recordaron que más allá de sus preferencias sexuales él era su hijo y lo iban a apoyar. El escenario fue radicalmente distinto para su novio: sus padres se escandalizaron, lo aislaron y lo retiraron de clases.

El 20 de junio, Alba Reyes, la mamá de Sergio, fue a la cita acordada. Al llegar, la rectora Amanda Azucena Castillo preguntó por el papá, Reyes le explicó que por compromisos laborales no pudo asistir. Castillo respondió que Sergio no podía entrar a clases hasta después de vacaciones cuando se diera la reunión con el padre. “¿Está violando mi derecho a la educación?”, le preguntó Sergio, y ella respondió desafiante que sí.

Cansados de tantos atropellos, el 1° de julio, Alba Reyes y su hijo radicaron una queja ante la Secretaría de Educación de Cundinamarca en contra del colegio Gimnasio Castillo Campestre. El documento denunció varios supuestos cobros arbitrarios en el colegio y la discriminación que tuvo su hijo por su preferencia sexual. También relató que la rectora Castillo no les entregó los últimos resultados académicos de Sergio, a pesar de estar “a paz y salvo” con la institución.

En diálogo con El Espectador, la secretaria de Educación de Cundinamarca, Piedad Caballero, afirmó que aún no han respondido la queja que interpuso la madre de Sergio. Sin embargo, explicó que se realizaron visitas para verificar las denuncias. El informe que reportaron los funcionarios , luego de hablar con la rectora Castilla, señaló que Sergio era un joven abandonado por su familia, pero nunca refirió el trato discriminatorio por parte del colegio que denunciaron sus padres. En cuanto a las supuestas irregularidades por cobros arbitrarios, Caballero explicó que siguen en proceso de investigación, porque el colegio pidió suspender las visitas, ya que tras la muerte de Sergio manifestaron sentirse amenazados por la Unión Libertaria Estudiantil, la organización anarquista a la que perteneció este joven.

La última reunión entre el colegio y los padres de Sergio fue el 12 de julio. A ella asistieron la rectora, el director, la psicóloga y una profesora. Las directivas dijeron que no era cierto que estuvieran discriminando a Sergio por su orientación sexual, pese a sus reproches sobre que no tuvieran la misma actitud frente a las parejas heterosexuales. La rectora afirmó que este caso era distinto porque existía una queja de acoso sexual contra él. Sergio lo negó sorprendido. Sus padres pidieron pruebas. Castillo dijo que no las tenían en ese momento y advirtió que la única forma para que el joven volviera a clases era que presentara un certificado de acompañamiento psicológico todos los meses hasta el día de su grado.

El lunes 14 de julio el papá llevó el certificado al colegio para que su hijo por fin reanudara clases. Pero al día siguiente, mientras Sergio esperaba que lo recogiera la ruta del bus, la psicóloga lo llamó y le dijo que los documentos no cumplían con los “parámetros requeridos” y que no podía ir a la institución. “Llamé desesperada al psicólogo para decirle que me ayudara a corregir los certificados porque no querían dejarlo entrar. Yo ya veía muy angustiado a Sergio por todo esto”, señaló Alba Reyes.

Por esos días, fiscales de la Unidad de Reacción Inmediata de Engativá llamaron por error a Robert Urrego y le contaron que efectivamente existía una denuncia por acoso sexual contra su hijo. La queja la habían puesto los papás del compañero de Sergio. El derecho de petición que hicieron, el 22 de julio de 2014, dice que Sergio “pretende con su actuar manipular y dominar a su hijo para que acceda a mantener una relación de noviazgo con él por medio de manifestaciones afectivas en público”.

“Sergio estaba destrozado con la denuncia”, afirmó su padre, Robert Urrego. Por eso decidieron retirarlo e inscribirlo en su antiguo colegio, el Liceo Normandía. Sus compañeros lo despidieron con mensajes en una cartelera pequeña. La directora y profesora de este pequeño plantel, Olga Milena Jankovich, recuerda a Sergio como el mejor estudiante que ha tenido y relata que por esos días él le contó la situación y le pidió consejo, porque “lo único” que quería era terminar el bachillerato.

El 28 de julio, los papás de Sergio radicaron la petición de retiro, en la que dejaron constancia de la discriminación y trato degradante que recibió su hijo por parte de las directivas. En el documento solicitaron que les reintegraran los derechos de grado y les dieran certificados de paz y salvo. El colegio negó la petición el 1° de agosto, argumentando que ya se había hecho la reserva y consignación de la fiesta de graduación.

Para seguir con la pesadilla, a Alba Reyes le pusieron una denuncia ante una Comisaría de Familia por abandono de hogar, manifestando que ella vivía en Cali y que Sergio estaba solo en Bogotá, con su abuela de 90 años. El tema terminó con una visita domiciliaria a Sergio, a la que su madre no pudo asistir. “Entraron a mi casa y cuestionaron a Sergio, al final la funcionaria dijo que no se trataba de un caso de violencia intrafamiliar”, mencionó Alba Reyes.

A pesar del retiro del colegio, por trámites de inscripción, Sergio presentó las pruebas del Icfes a nombre del Gimnasio Castillo Campestre, el pasado 3 de agosto. Alba Reyes voló a Cali al día siguiente para avisarle al gerente de la sede en la que trabaja que no podía viajar más porque le afanaba mucho que por los procesos legales en curso le quitaran a su hijo. Esa misma noche regresó a Bogotá. Cuando entró encontró en la mesa del comedor una nota que decía: “Se presentó un problema, no puedo ir al colegio”. Extrañada subió a buscar a Sergio a su cuarto. En la cama encontró la segunda nota que decía: “Estas cosas sólo las pueden tocar mi madre o mi padre. Las que están selladas entregarlas así. No abrir”, junto a varios libros y una nota para sus amigos.

Allí también dejó la segunda misiva, quizá la más dura y desesperanzadora, donde se despide con cariño de su padre, de su abuela y de su madre. “Hoy espero lean las palabras de un muerto que siempre estuvo muerto, que caminando al lado de hombres y mujeres imbéciles que aparentaban vitalidad, deseaba suicidarse, me lamento de no haber leído tantos libros como hubiese deseado, de no haber escuchado tanta música como otros y otras, de no haber observado tantas pinturas, fotografías, dibujos, ilustraciones y trazos como hubiese querido, pero supongo que ya puedo observar a la infinita nada”, escribió Sergio, luego de pedir que donaran sus órganos y que no lo enterraran con curas ni oraciones; también dejó claro que el detonante de su muerte fueron todos los problemas que tuvo últimamente en el colegio.

La tercera carta la dejó en la mesa de noche de su madre: “A quien corresponde”, decía el encabezado y en ella desmiente las acusaciones por acoso sexual de la familia de su novio: “En la memoria de mi celular y en el escritorio de la pc quedan dos pantallazos de nuestras conversaciones en Whatsapp que demuestran que él no se sintió acosado en ningún momento, pues respondía con naturalidad a los mensajes. También hay pantallazos de la conversación que él tuvo con un amigo después de que les contara a sus padres sobre su orientación sexual, en los que escribió que estaba vuelto mierda debido a la posición que tomó su madre después de recibir la noticia (…) Él puede confirmar la veracidad de toda esta información, así como los testigos de nuestros actos (cuando había). Nunca en mi vida he acosado sexualmente a nadie, me parece un acto reprochable”.

El 4 de agosto de 2014, Sergio se bañó a las 7:00 p.m., le mostró el uniforme de su nuevo colegio a la persona que cuida a su abuela y salió de la casa. Dejó la comida servida. Llegó al centro comercial Titán Plaza y tras cruzar varios mensajes de despedida con amigos se lanzó de la terraza. Falleció tres horas después en la Clínica Shaio de muerte cerebral. El viernes 8 de agosto fue el funeral. Una de sus compañeras, que pidió proteger su identidad, recuerda que ese día fueron 40 de los 42 estudiantes de 11° grado del colegio. A la semana siguiente, el martes 26 de agosto, a los estudiantes los citaron a una reunión. La psicóloga les pidió que fueran discretos con el suicidio de Sergio. La rectora Castillo les dijo que como no habían pedido permiso para ir al velorio, tenían que reponer el día el próximo sábado. En la reunión nunca escucharon que la rectora lamentara la muerte de Sergio, pero sí que se refirió a él como “anarco”, ateo y homosexual. Este diario llamó en cinco oportunidades al Gimnasio Castillo Campestre para consultar sobre todas las denuncias a la rectora Castillo, pero manifestaron que estaba en una reunión y no podía hablar.

Para quienes conocían y querían a Sergio nada en la descripción que hizo la rectora podía considerarse malo. Sabían que él, así como sacaba los primeros puestos en todas las clases, también era gay, anarquista y pertenecía a la Unión Libertaria Estudiantil. Conocían su estilo crítico e irreverente, sus duros reproches a las religiones y su apertura para expresar sus preferencias homosexuales.

Sergio Urrego quería graduarse, tenía pensado estudiar inglés en Australia y luego ingeniería ambiental. Su papá, con la voz entrecortada por el llanto, dice que su hijo se suicidó como un grito de protesta. Su madre afirma que no descansará hasta limpiar su nombre, por eso presentará, con el apoyo jurídico de Colombia Diversa, una tutela la próxima semana. Sus amigos y familiares planean hacer un plantón y manifestación cultural a su nombre el próximo viernes, frente al colegio y el centro comercial Titán Plaza.

En una de las tres cartas que este joven dejó se despidió de su abuela. Escribió que iba a extrañar sus manos, su manera de mirar, de soñar, de añorar la juventud: “Nunca deseé morir antes que ella, pero esto ya no da más. En realidad pido unas muy sinceras disculpas por esto”, dijo. Sus palabras son una puñalada para quienes creemos que su muerte deja lecciones profundas y complejas sobre esta sociedad limitada, tan fiel representada por el sistema educativo.

Por: @Natal1aH  –  http://tinyurl.com/qx6qspr

 

Cuando se tiene la oportunidad de conocer diferentes hermanos de lucha a través del fútbol, se encuentran casos como el de Alfon, un joven de 22 años, como cualquiera de nosotros, el cual está siendo acusado por tenencia de explosivos, producto de un montaje por parte de la policía luego de ficharlo en un piquete o movilización como decimos nosotros.

Acá podrán encontrar algo más sobre el caso de Alfon, que aparte de ser criminalizado por parte del Estado Español por ser joven y antifascista, también es criminalizado por hacer parte de una familia, Bukaneros, que para el ente acusador es una banda organizada, una banda armada, que trabaja día a día porque tanto chicos como grandes unan sus puños y se enfrenten al sistema impuesto que tanto nos jode.

A Alfon desde Colombia le enviamos un abrazo de lucha y fortaleza, porque… ¡La lucha continúa!

Solidaridad con el profesor Miguel Ángel Beltrán #Colombia

miguel

El profesor Miguel Ángel Beltrán por su pensamiento crítico fue víctima de un montaje judicial por parte del gobierno Uribe en base a los supuestos computadores de Raúl Reyes, pruebas declaradas ilegales por la corte suprema.

Después de pasar casi 3 años en la cárcel, fue declaro inocente de todo cargo decisión que no compartió la Procuraduría General de la Nación, sancionándolo con la destitución de su cargo como profesor de la Universidad Nacional de Colombia , inhabilitándolo 13  años para ejercer cargos públicos.

Se solicitó la revisión de esta decisión y el día viernes la procuraduría reafirmo la sanción evidenciando el carácter inquisidor de esta institución.

Actualmente se está adelantando la iniciativa de mandar cartas de estudiantes, profesores y egresados, solicitando al Rector dela UN de que se abstenga de firmar la destitución del Profesor Beltrán.

Para los que no pueden radicarlas personalmente en las rectorías de la Universidad Nacional, puede enviar las cartas firmadas y escaneadas al correo miguelangelbeltran.inocente@gmail.com , poniendo como asunto “Carta de Apoyo”, para luego radicarlas en las oficinas respectivamente.

El siguiente es el formato de carta a diligenciar:

Señor

IGNACIO MANTILLA PRADA

Rector

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA

LA CIUDAD 

 

ASUNTO: Solicitud de no ejecución de la sanción impuesta al profesor Miguel Ángel Beltrán por la Procuraduría General de la Nación.
Yo _________________________, en ejercicio del Derecho de Petición, en mi calidad de ciudadano colombiano, (de egresado de la Universidad Nacional de Colombia) (estudiante) (cualquier otra), de conformidad con lo dispuesto en el artículo 23 de la Constitución Política de Colombia y, específicamente, en el artículo 94 del Código Único Disciplinario que determina que la ejecución de la sanción disciplinaria debe hacerla efectiva “El nominador, respecto de los servidores públicos de libre nombramiento o remoción y de carrera” y ser usted el nominador del profesor Miguel Ángel Beltrán Villegas, respetuosamente le solicito no ejecutar la sanción impuesta al profesor Beltrán por parte de la Procuraduría General de la Nación, que anuncian las noticias, por las siguientes razones:

1º La actuación del Procurador constituye una flagrante violación de la autonomía universitaria, un grave agravio a la libertad de cátedra y a la libre expresión del pensamiento (razón de ser de la Universidad).

2º El profesor Beltrán fue absuelto por su justicia por los mismos cargos por lo que le Procurador pretende que usted lo destituya.

3º El Procurador no es un juez de la República.

4º El trabajo académico del profesor Beltrán sobre el conflicto armado constituye el núcleo del debate histórico sobre la paz en que la Universidad Nacional participa activa y propositivamente a partir del trabajo de su docentes. 

5º Ninguna actuación administrativa del rector puede realizarse sin considerar la legalidad y conveniencia de la misma.
Atentamente,

(nombre)
C.C. Nº __________ de

Dirección de notificación: (puede ser electrónica)

La @asambleazules se suma #MundialDeFútbolPorLaPAZ #Chile

Y para lxs compas que preguntaban por la Jornada del#MundialDeFútbolPorLaPAZ en #Chile, acá esta la información – Pichanga contra la violencia institucionalizada – 6 de Julio desde las 16:00 con lxs compas de laAsamblea Hinchas Azules 2014 – Evento: http://tinyurl.com/phago5h