Cuando #Ayotzinapa te alcance – Por: @albertobuitre

Si como alegara el existencialista francés Albert Camus, todo lo que aprendí sobre moralidad y obligaciones fue gracias al fútbol, ¿qué debo esperar de este bendito deporte frente a una crisis como la de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, México?

O es que, sobre la lógica del técnico mexicano Miguel Herrera previo al partido del combinado tricolor frente a Holanda, ¿el fútbol es fútbol y no nos podemos percatar de nada más?

Tengo como política no esperar algo de nadie ni de nada. No lo espero de eso que se llama “fútbol mexicano”, que en sentido ontológico, es un ente sin substancia. De tal manera que, aunque lo quisiera, no podría; al menos que decidiera esperar una moral contaminada por marcas de cerveza y televisión. Eso explicaría el silencio ominoso de su comunidad frente al crimen de Estado como lo ha sido Ayotzinapa. El Estado en México es la economía de mercado y las leyes que la protegen por encima de todo lo humano.

Este sábado 22 consignaron a once presos políticos, llevados a reclusorios de máxima seguridad acusados sin proceso penal de delitos como terrorismo, tentativa de homicidio y motín, tras su participación en las protestas del pasado 20, #AccionGlobalPorAyotzinapa. La mayoría estudiantes, uno de ellos chileno, doctorante en Letras por la UNAM.

El fútbol se juega dentro y fuera de la cancha. Su poder salta la línea de cal y se diluye en las calles donde tiene lugar la vida misma. Se involucra con ella, trabaja y sufre el obrero ataviado con la 14 del Chicharito, golpea la lata vacía emulando el gol bañado de la gloria que la jornada le niega.

El fútbol es, pues, un arma poderosa porque apunta al alma. Por eso la mercadotecnia se pelea sus espacios; es la naranja mecánica, la aguja hipodermica, un plátano pelado, un negocio seguro. Mussolini miro en la Lazio una vía al fascismo, y el club Corinthians una consigna contra la dictadura militar. Lo entendió en el #20novMX Chicharito Hernandez. Su foto encapuchado, siendo uno mas a la distancia entre quienes quemaban la efigie de Enrique Peña Nieto.

Esto es fútbol, juego de mujeres y hombres, nada humano le es ajeno. Así también lo hubiera dicho el poeta Terencio. Mucho menos lo político, siendo los humanos  -como dijo otro griego, Aristóteles-, animales políticos por naturaleza.

Ayotzinapa no puede quedar como algo aparte a este deporte. El sistema culpable del crimen es el mismo que administra las posibilidades legales y comerciales del “fútbol mexicano” y de todos los deportes en el país. No se debe olvidar, además, que en los ataques de los policías municipales de Iguala en la noche del 26 de septiembre, fueron asesinados también tres futbolistas del equipo Avispones de Chilpancingo. Sobre ello la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) se ha callado como es su costumbre miserable ¿Que hubiera sido si los deportistas acribillados pertenecieran a la primera división? Posiblemente a la FMF se le dificultaría más callarse.

Es cierto que hechos son hechos. Como hecho es que, más allá de las voces levantadas por la afición en Holanda o en México (durante el encuentro de semifinales entre Mineros de Zacatecas y Necaxa, hinchas zacatecanos desplegaron una manta por los 43, la cual fue destruida por la seguridad privada del estadio Francisco Villa), de algunos periodistas deportivos, algunos futbolistas como Javier Hernández o el defensa de Queretaro, Yasser Corona, o la tímida recomposición de Miguel Herrera, el “fútbol mexicano” ha preferido taparse los ojos. O incluso, atacar las manifestaciones de indignación. Así, la pusilánime FMF multó al club León con más de 20 mil pesos debido a que su barra oficial “Los de arriba” desplegará cartelones exigiendo la aparición de los normalistas y consignando “Gobierno asesino”. Una actitud temeraria e ignorante por parte de quienes lucran con este juego, pues de lo que de Ayotzinapa resulte, afectará el devenir del deporte, si de lo que se trata es de cambiar al Estado criminal, bajo el cual se administran los negocios del fútbol. Todo se les vendrá abajo.

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#OficioRojo – 10 cosas que tienes que saber de las elecciones en #Colombia

Este domingo 25 de mayo se celebrarán elecciones a la Presidencia de Colombia. Estas son 10 cosas que debes saber sobre este proceso electoral:

1.- Unas elecciones especialmente complicadas, en medio de un proceso de paz para la culminación de más de 50 años de conflicto armado en el país, mediante los diálogos celebrados entre las FARC-EP y el Gobierno nacional, con sede en La Habana, Cuba.

2.- Complicadas porque una tercera fuerza comandada por el ex presdiente Alvaro Uribe Velez y su partido Centro Democrático, pretende hacer explotar la Mesa de Paz mediante un obsesivo plan de criminalización de activistas sociales y alianza con el paramilitarismo.

3.- Y sin embargo, Colombia camina a las elecciones más reñidas de los últimos años, colocando al presidente Juan Manuel Santos en la orilla de su reelección, y a Oscar Ivan Zuluaga, el candidato de Uribe como principal opositor, apoyado por los resultados que el Centro Democrático obtuvo en las pasadas elecciones legislativas del 9 de marzo donde se colocó en segundo lugar .

4.- Hay cinco candidatos, todos vinculados a Uribe de una u otra forma. Santos ex ministro de Uribe, Zuluaga, candidato de Uribe, Enrique Peñalosa, amigo de Uribe, Marta Lucía Ramírez, ex ministra de Uribe, Clara López, ex novia de Uribe…  Pero el único escenario es que estas elecciones definirán una sola cosa: Paz sí o no para Colombia.

5.- Si Santos se reelige, la mesa podrá seguir avanzando y el uribismo será derrotado formalmente; más si Zuluaga gana, adiós mesa y adiós pacificación y será el recrudecimiento del paramilitarismo. Claro, no es que Santos garantice lo contrario…

6.- Frente a ello, la izquierda electoral tiene poco qué hacer en estas elecciones. La candidatura en alianza del Polo Democrático con la Unión Patriótica, con Clara López y Aida Avella como titulares, nunca despegó. Peor cuando la propia López confesó en una entrevista haber tenido un noviazgo con Alvaro Uribe en su juventud, lo cual, hizo caer su imagen ante el electorado anti-uribista. De todos modos, no se les tenía mucha fe.

7.- La verdadera oposición está inhabilitada. Las dos principales figuras de la izquierda, la líder del Movimiento Marcha Patriótica, Piedad Córdoba, y el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, fueron inhabilitados respectivamente por 18 y 15 años para ocupar cargos públicos. Aunque Petro recientemente pudo vencer esa orden judicial y permanece gobernando la capital, pero con cargos lo suficientemente sembrados a tiempo para evitar que se registrara como aspirante presidencial.

8.- Los medios de comunicación están con Uribe y Zuluaga. Salvo la Revista Semana, propiedad de familiares de Juan Manuel Santos, los principales medios como Caracol, RCN, NTN24, El Tiempo y El Espectador, entre otros, han sostenido una campaña propagandística abierta al candidato del Centro Democrático. Una práctica de corrupción periodística operada por Uribe desde sus periodos presidenciales.

9.- Las elecciones colombianas competen a toda la región Sudamericana. Si Santos gana las elecciones, continuará un periodo de distenciones, pero estabilidad sobre relaciones comerciales y políticas con el bloque de países progresistas como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Uruguay… Si Zuluaga, es decir, Uribe, gana, se advierte un periodo de conflicto diplomático.

10.- Gane quien gane, las organizaciones populares y trabajadores en general prevén la necesidad de una Asamblea Nacional Constituyente que, de la mano de los Diálogos de La Habana, abran un periodo de paz y justicia social para Colombia. Santos podría facilitar eso, pero sólo los más incautos le apuestan todo a lo electoral. Lo que pase este 25 de mayo y en los días posteriores, trascenderá a la historia del país.

Por: @AlbertoBuitre