G-R-A-M-S-C-I #Memoria #Natalicio

#Memoria || Hoy se conmemora el natalicio de otro grande, #AntonioGramsci, nacido el 22 de enero de 1891 en #Cerdeña, #Italia. Filósofo, #marxista y periodista, que entre sus letras tuvo en cuenta al#fútbol, que bien decía era – es – un reino de la libertad humana ejercido al aire libre.

«Instrúyanse, porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia. Agítense, porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza»#Gramsci

► Leer más sobre Gramsci: http://tinyurl.com/masdegramsci

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L-E-N-I-N #Memoria a 91 años de su ‘partida’

#Memoria || Y podríamos estar largo rato hablando de este gran hombre, que con sus ideas, basadas en el #marxismo y de la mano pueblo mismo dio vida a un sueño en algún momento de la historia, sueño que para muchos de nosotros aun está pendiente, pero que tal como él mismo lo decía, debemos alcanzar a través de la formación y la organización, es decir de la disciplina.

A #VladimirLenin solo nos resta agradecerle que, así hayan pasado muchos años, 91 desde su partida un 21 de enero de 1924, y muchos más desde el nacimiento de su obra, hoy su memoria, y más que todo, su impecable trabajo, sigue vivo y retumbando en las paredes de escuelas, fábricas, oficinas, ciudades, montañas y demás.

¡Honor y gloria!

► “Los hombres han sido siempre, en política, víctimas necias del engaño ajeno y propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a descubrir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase” #Lenin

Fútbol Subverso

#Babelsberg03: Vestigio Espartaquista del Fútbol Germano-Oriental #RosaLuxemburgo – Por: @CarlesVinyas

El pasado 15 de enero se cumplían 95 años del asesinato de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht, abogado antibelicista y cofundador del Partido Comunista de Alemania (KPD) y de la publicación Die Rote Fahne (La bandera roja). Ambos crearon la Spartakus Bund (Liga Espartaquista), un movimiento marxista revolucionario. Casi cien años después Liebknecht da nombre a un estadio de fútbol y su rostro se perpetúa como imagen de la hinchada de un club que se debate entre el profesionalismo y el amateurismo, el Babelsberg 03.

LA REVUELTA ESPARTAQUISTA. GOLPE A LA REPÚBLICA WEIMAR

Los integrantes de la Liga Espartaquista participaron a inicios de enero de 1919 en el denominado Levantamiento espartaquista (Spartakusaufstand) en Berlín que fue reprimido con dureza por las fuerzas contrarrevolucionarias formadas por el Ejército y los Freikorps, las milicias paramilitares ultranacionalistas integradas por veteranos que habían luchado en la Primera Guerra Mundial. La sublevación, iniciada con la huelga general convocada por el denominado Primer Congreso Soviético de Alemania para derrocar al gabinete presidido por el socialdemócrata Friedrich Ebert, no contó al principio con el apoyo de los dirigentes comunistas. Fue precisamente Liebknecht quien convenció a sus camaradas para sumarse a las movilizaciones.

Tropas comandadas por Wilhem Reinhard desfilan por el centro de Berlín

A pesar de ello, las escasas adhesiones obtenidas en las filas obreras y del Ejército abocaron a los revolucionarios al fracaso. El 15 de enero las tropas gubernamentales restablecían el orden en la capital. Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht eran apresados y ejecutados cuando se les trasladaba a la cárcel. Su muerte provocó manifestaciones de rechazo y disturbios en todo el país. 95 años más tarde su legado perdura ligado a un equipo de fútbol.

Cartel propagandístico del KPD alemán

DEL TERCER REICH A LA RDA. EL EQUIPO DE KARL- MARX

Fundado en la ciudad de Postdam, localidad situada en las inmediaciones de Berlín, en 1903 (de aquí el número que aparece en el nombre oficial del club null drei en alemán), bajo la denominación inicial de Sport- Club Jugendkraft 1903, el conjunto de la capital de Brandenburgo nunca ha destacado por sus éxitos deportivos. Entre sus fundadores se encontraban jóvenes aficionados a disciplinas como la halterofilia o la lucha libre originarios de Nowawes, una pequeña colonia situada al este de Postdam creada en el siglo XVIII para albergar a los bohemios perseguidos por profesar la fe protestante que en 1938 se fusionó con Babelsberg.

En sus inicios disputó sus partidos en el Parque Babelsberg, una instalación que quedaría severamente dañada posteriormente por los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. En la década de los años veinte el club armó un equipo que fue entrenado por Sepp Herberger, toda una institución del fútbol alemán y futuro técnico de la Mannschaft, la selección germana.

Durante la reorganización del deporte ordenada por los dirigentes nacionalsocialistas disputó la Gauliga Berlín- Brandenburgo, una de las competiciones regionales creadas en 1933 tras el ascenso del NSDAP al poder que reemplazó al anterior torneo, la Oberliga. El equipo jugó con el nombre de SW Nowawes (una denominación que disgustaba a las autoridades nazis por su origen eslavo) tras fusionarse con el Fortuna 05, un club fundado por obreros entusiastas del deporte, hasta que en 1943 pasó a llamarse SpVgg Postdam llegando a obtener el tercer puesto del torneo en 1944. Finalizada la Segunda Guerra Mundial llegó la subsiguiente ocupación soviética de la parte oriental de la capital germana que comportó la desaparición de la Gauliga. El cambio también afectó al conjunto de Postdam. El SpVgg, cómo el resto de equipos y asociaciones del país fue disuelto por los aliados.

Bandera de la extinta República Democrática Alemana (RDA)

No fue hasta agosto de 1949 cuando algunos de sus antiguos seguidores y ex futbolistas decidieron refundar el club bajo una nueva denominación, el SG Karl Marx Babelsberg, más acorde con la orientación política de la naciente República Democrática Alemana (RDA), que no debe confundirse con el FC Karl- Marx Stadt de Chemmitz, anteriormente denominado SC Wismut Karl- Marx Stadt.

Volviendo al club de Postdam poco le duró el nuevo nombre ya que en 1949 se fusionó con el SG Drewitz para pasar a llamarse BSG Motor Babelsberg. Tras vivir su periodo deportivo más exitoso en la década de los cincuenta, en el que llegó a disputar durante nueve temporadas la DDR- Oberliga, el Babelsberg deambuló por la segunda y tercera divisiones del fútbol germano- oriental.

Selección germano- oriental que obtuvo la medalla de oro en los JJOO de Montreal’76

 

FÚTBOL OLÍMPICO EN EL KARL- LIEBKNECHT STADION

En los años setenta se inauguró su actual terreno de juego, el Karl- Liebknecht Stadion, cuyo nombre homenajea al mencionado líder espartaquista. El primer partido que disputó el Motor Babelsberg en dicho recinto se celebró el 10 de julio de 1976. Ese día sus jugadores se enfrentaron al equipo olímpico de fútbol de la RDA. Un combinado que a la postre se alzaría con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos celebrados en Montreal tras batir en la final de la competición de fútbol a la selección polaca liderada por el mítico delantero Grzegorz Lato. Un año más tarde, en octubre de 1977, el Karli –como se conoce popularmente el estadio– vivió su récord de ocupación con 15.000 espectadores llenando las gradas y su tribuna de madera para seguir las evoluciones del partido de clasificación para el Mundial de Argentina’78 que enfrentó a las selecciones de Alemania Oriental y Malta y acabó con goleada local por 9 a 0.

Fuente: Carles Viñas

El asesinato de #RosaLuxemburgo y #KarlLiebknecht, hubo una vez una revolución en Alemania

Rosa

La noche del 15 de enero de 1919 en Berlín, fue detenida Rosa Luxemburgo: una mujer indefensa con cabellos grises, demacrada y exhausta. Una mujer mayor, que aparentaba mucho más de los 48 años que tenía.

Uno de los soldados que la rodeaban, le obligó a seguir a empujones, y la multitud burlona y llena de odio que se agolpaba en el vestíbulo del Hotel Eden le saludó con insultos. Ella alzó su frente ante la multitud y miró a los soldados y a los huéspedes del hotel que se mofaban de ella con sus ojos negros y orgullosos. Y aquellos hombres en sus uniformes desiguales, soldados de la nueva unidad de las tropas de asalto, se sintieron ofendidos por la mirada desdeñosa y casi compasiva de Rosa Luxemburgo, “la rosa roja”, “la judía”.

Le insultaron: “Rosita, ahí viene la vieja puta”. Ellos odiaban todo lo que esta mujer había representado en Alemania durante dos décadas: la firme creencia en la idea del socialismo, el feminismo, el antimilitarismo y la oposición a la guerra, que ellos habían perdido en noviembre de 1918. En los días previos los soldados habían aplastado el levantamiento de trabajadores en Berlín. Ahora ellos eran los amos. Y Rosa les había desafiado en su último artículo:

«¡El orden reina en Berlín! ¡Ah! ¡Estúpidos e insensatos verdugos! No os dais cuenta de que vuestro orden está levantado sobre arena. La revolución se erguirá mañana con su victoria y el terror asomará en vuestros rostros al oírle anunciar con todas sus trompetas: ¡Yo fui, yo soy, yo seré!».

La empujaron y golpearon. Rosa se levantó. Para entonces casi habían alcanzado la puerta trasera del hotel. Fuera esperaba un coche lleno de soldados, quienes, según le habían comunicado, la conducirían a la prisión. Pero uno de los soldados se fue hacia ella levantando su arma y le golpeó en la cabeza con la culata. Ella cayó al suelo. El soldado le propinó un segundo golpe en la sien.

El hombre se llamaba Runge. El rostro de Rosa Luxemburgo chorreaba sangre. Runge obedecía órdenes cuando golpeó a Rosa Luxemburgo. Poco antes él había derribado a Karl Liebknecht con la culata de su fusil. También a él le habían arrastrado por el vestíbulo del Hotel Eden.

Los soldados levantaron el cuerpo de Rosa. La sangre brotaba de su boca y nariz. La llevaron al vehículo. Sentaron a Rosa entre los dos soldados en el asiento de atrás. Hacía poco que el coche había arrancado cuando le dispararon un tiro a quemarropa. Se pudo escuchar en el hotel.

La noche del 15 de enero de 1919 los hombres del cuerpo de asalto asesinaron a Rosa Luxemburgo. Arrojaron su cadáver desde un puente al canal. Al día siguiente todo Berlín sabía ya que la mujer que en los últimos veinte años había desafiado a todos los poderosos y que había cautivado a los asistentes de innumerables asambleas, estaba muerta. Mientras se buscaba su cadáver, un Bertold Brecht de 21 años escribía:

La Rosa roja ahora también ha desaparecido.
Dónde se encuentra es desconocido.
Porque ella a los pobres la verdad ha dicho
Los ricos del mundo la han extinguido.

Pocos meses después, el 31 de mayo de 1919, se encontró el cuerpo de una mujer junto a una esclusa del canal. Se podía reconocer los guantes de Rosa Luxemburgo, parte de su vestido, un pendiente de oro. Pero la cara era irreconocible, ya que el cuerpo hacía tiempo que estaba podrido. Fue identificada y se le enterró el 13 de junio.

En el año 1962, 43 años después de su muerte, el Gobierno Federal alemán declaró que su asesinato había sido una “ejecución acorde con la ley marcial”. Hace sólo nueve años que una investigación oficial concluyó que las tropas de asalto, que habían recibido órdenes y dinero de los gobernantes socialdemócratas, fueron los autores materiales de su muerte y la de Karl Liebknecht.

Miles de personas participaran en la marcha en homenaje a Rosa Luxemburgo, la «Rosa Roja», en Berlín

El mes de enero suele ser una de las fechas más esperanzadoras para todos aquellos alemanes que aún creen en una alternativa izquierdista al actual sistema neoliberal. Hasta el próximo 15 enero se celebrará la ya tradicional conferencia internacional «Rosa Luxemburg» que finalizará con la manifestación que ese día recorrerá, en honor de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, las calles de Berlín camino del «cementerio de los socialistas».

Esta manifestación a la que en año pasado asistieron cien mil personas, junto con la Conferencia organizada por el diario izquierdista Junge Welt, se celebra cada año con motivo del asesinato, el 15 enero de 1919, de la luchadora social alemana, de origen polaco, Rosa Luxemburgo, figura central del socialismo internacional revolucionario y fundadora del Partido Comunista Alemán (KPD), partido político ilegalizado por el gobierno alemán y prohibido en la actualidad en ese país.

Rosa Luxemburgo fue asesinada por las tropas de asalto al servicio de la socialdemocracia. Junto a ella murió su camarada Karl Liebknecht. Nació el 5 de marzo de 1871. Mucha gente sigue la tradición de la Alemania oriental de asistir a la manifestación para recordarla, su respeto lo demuestran depositando claveles rojos en el monumento dedicado a la «Rosa Roja» y a los socialistas y comunistas que trabajaron por un mundo mejor.

La actualidad del pensamiento de Rosa Luxemburgo

“Qué extraordinario es el tiempo que vivimos”, escribía Rosa Luxemburgo en 1906. “Extraordinario tiempo que propone problemas enormes y espolea el pensamiento, que suscita la crítica, la ironía y la profundidad, que estimula las pasiones y, ante todo, un tiempo fructífero, preñado”.

Rosa Luxemburgo vivió y murió en un tiempo de transición, como el nuestro, en el que un mundo viejo se hundía y otro surgía de los escombros de la guerra. Sus compañeros intentaron construir el socialismo, sus asesinos y enemigos ayudaron a Adolf Hitler a subir al poder.

Hoy, cuando el capitalismo demuestra una vez más que la guerra no es un accidente, sino una parte irrenunciable de su estrategia. Cuando los partidos y organizaciones “tradicionales” se ven en la obligación de cuestionar sus formas de actuar ante el abandono de las masas. Cuando la izquierda transformadora aboga exclusivamente por el parlamentarismo como vía para el cambio social. Cuando nos encontramos ante una enorme crisis del modelo de democracia representativa y los argumentos políticos se reducen al “voto útil”.

Hoy, decimos, Rosa Luxemburgo se convierte en referente indispensable en los grandes debates de la izquierda. No es sino su voz la que se escucha bajo el lema, aparentemente novedoso: “Otro mundo es posible”. Ella lo formuló con un poco más de urgencia: “Socialismo o barbarie”.

Su pensamiento, su compromiso y su desbordante humanidad nos sirven de referencia en nuestra lucha para que este nuevo siglo no sea también el de la barbarie.

Por: David Arrabalí – Miembro del Consejo de Redacción de la revista Mundo Obrero y master en Materialismo Histórico y Teoría Crítica por la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Fuente: Rebelión