El Congreso chileno aprobó este miércoles una nueva ley de violencia en el fútbol que endurece las sanciones para quienes transgredan la norma que será estrenada durante la Copa América que comienza en junio.

“El Congreso ya despachó el proyecto, que en las próximas semanas quedará en condiciones de ser promulgada como Ley de la República y comenzará su aplicación durante la Copa América”, indicó un comunicado de Estadio Seguro, entidad estatal que tiene a su cargo el cumplimiento de la ley.

La nueva norma modifica la Ley de Violencia en los Estadios, que ahora pasa a llamarse ‘Ley de derechos y deberes para el fútbol profesional’ y endurece las penas para los hinchas que transgredan el reglamento, tanto en los juegos locales como en la Copa América, que se jugará entre el 11 de junio y el 4 de julio.

La ley prohíbe el ingreso a juegos de fútbol por hasta cuatro años a los hinchas que cometan delitos o infracciones, y acredita multas de hasta 70 mil dólares a organizadores de partidos como los equipos profesionales, que no cumplan con la norma.

Asimismo, se incorporan sanciones por discriminación o xenofobia, mientras que los clubes podrán aplicar el derecho de admisión en contra de algún hincha, lo cual será aplicado por el resto de los equipos de fútbol del torneo local o las selecciones de la Copa América.

Las sanciones se aplicarán no sólo en partidos de fútbol, sino también cuando ocurran disturbios en entrenamientos, traslado de equipos o celebraciones. Para ello, se darán mayores facultades a los gobiernos regionales, los que podrán prohibir la realización de cualquier tipo de espectáculo futbolístico.

En tanto, la Policía chilena será un ‘súper vigilante’ para el cumplimiento de la norma.

En septiembre de 2012, Chile tuvo su primera ley de violencia en los estadios para la prevención y sanción de hechos de vandalismo en recintos deportivos, ante los crecientes disturbios ocasionados por las barras, principalmente de los equipos más populares: Colo Colo y Universidad de Chile.

Por: La Radio del SUR

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A todas las compañeras y compañeros bullanguerxs les hacemos el llamado a marchar el día 6 de marzo, en una nueva versión de la conmemoración del “Día de la Mujer”. Como piño antifascista consideramos sumamente importante combatir desde todos los espacios posibles y de manera activa lo que el capitalismo ha instaurado como natural, por tanto es necesario visibilizar dentro de nuestras relaciones de camaradería como el patriarcado ha ido modulando nuestro comportamiento e inventado pautas sociales con las cuales nos movilizamos y relacionamos a diario y que sin querer reducen y oprimen a la mujer. Como barristas bullangueras podemos decir con orgullo que una de las cosas mas preciadas que tenemos es el fútbol, comprendido desde todas sus aristas, deporte que históricamente se ha asociado a la masculinidad heteronormativa que pretendemos combatir. Ser de la “U” es un estilo de vida que escogimos seguir hasta la muerte, somos parte de la barra de Los de Abajo, parte de la fiesta y parte del aguante que cada fin de semana le entregamos a nuestro equipo. No permitiremos que nos digan como actuar ni mucho menos como enfrentar la realidad, somos rebeldes e insumisas, y no necesitamos de su victimización barata porque sabemos como defendernos. Hacemos un llamado enérgico a las compañeras a entender que la violencia y su reproducción sistemática a través de los medios y lastimamente a través de los mismos compañeros tiene que terminar AHORA. Es dentro del mismo fútbol moderno y su comercialización donde se encuentran instaurados diversos prototipos que fomentan la desvalorización tanto de los cuerpos de las compañeras como también de su rol y participación en las esferas de este deporte, la utilización de cuerpos “ideales”, la erotización de estos en el uso de la publicidad de los canales deportivos por ejemplo dejan entrever que el publico objetivo está dirigido hacia los hombres, excluyendo toda posibilidad de publicitar neutramente o a la par (solo basta con recordar las publicidades de cerveza en relación al fútbol o las modelos que auspician marcas y entregan copas). Es así como queda en evidencia que la comercialización del fútbol no solo violenta al hincha común, sino que va más allá, arrastrando estereotipos y reproduciendo el patriarcado mediante la lógica futbolera que termina violentando de una u otra forma a la mujer. Ante esto tenemos que saber decir BASTA.

Como mujeres del Sentimiento Antifascista también queremos manifestar que compartimos a diario con compañeros que luchan a la par con nosotras, sin distinciones. Y eso pretendemos. No queremos ser mas ni menos que ellos, queremos caminar a la par en igualdad de condiciones contra el capital y estado opresor.

Finalmente, comprendemos que el patriarcado se instaura violentamente en diversas áreas de nuestras vidas, y es por esto que como barristas antifascistas hacemos el llamado a marchar este día, a hombres y mujeres para que comprendamos que debemos comenzar de a poco a construir relaciones de respeto mutuo entre nosotrxs mismxs,relaciones que superen la heteronorma y caminen hacia la organización que de manera horizontal consiga reconstruir un nuevo mundo, una nueva manera de concebir nuestras vidas de tal forma que no exista ninguna relación de poder que nos determine, dejando de lado las diferencias de género y caminando hacia la organización del pueblo para recuperar lo que nos han quitado.
Somos Los De Abajo y vamos por los de arriba.

Salud y camaradería
¡Viva la U libre, valiente y combativa!

SENTIMIENTO ANTIFASCISTA
ORGULLO OBRERO-ESTUDIANTIL.

Pasado y presente del #EstadioNacional #Chile

El Estadio Nacional de Chile, el más grande centro de detención y exterminioutilizado tras el golpe militar de 1973, sigue guardando en sus rincones los rostros de los que allí estuvieron.

Sus escaleras, camarines y pasillos, sus oscuros pasadizos y jardines, sus butacas y frías paredes que ahogaron en su enorme silencio los ecos de tortura y muerte, nos entregan hoy sólo fragmentos de su historia, trozos del ayer, en una herida que aun nos duele.

Recordar la historia es el derecho que nos otorga el dolor y sólo recordando podemos reconstruimos el poder de nuestra memoria.

La memoria es el presente para los que lloran a sus seres queridos y la justicia es el único futuro que los hará descansar para siempre junto a nosotros.

Para que nunca más…para que nunca más en Chile, nuestra historia tenga que enfrentarse a estas imágenes ¡Nadie esta olvidado!.

Recreación fotográfica de Andrés Bravo, AFI Santiago.

Fotografías originales de: Marcelo Montecino, Köen Wessing, Chas Gerretsen y David Burnett.

Ver más material del fotógrafo y de la Asociación Independiente de Fotógrafos (AFI) Santiago

Fuente: www.anred.org

El problema no es el Fútbol, el problema es el negocio – Por: @asambleazules

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No se vaya a pensar que el título se refiere a alguna declaración de Arjona, para nada.

Sucede que en plena fiebre mundialera, preciso es aprovechar esta tribuna para decir algunas cosas bien dichas. Cuando la fanaticada sale a las calles en masa, cual marcha contra las represas o por la educación, lo hace con la convicción firme de que ha ganado algo para sí. Y es que el fútbol, en tanto juego, en tanto pasión, genera una serie de espasmos emocionales que hacen necesario ocupar las calles para gritar a los cuatro vientos que por fin se ha logrado algo, más aún si ese algo es el triunfo sobre el equipo de la Corona española, imperio invasor de nuestro territorio a partir de 1541, que la historia oficial ha denominado con el eufemismo “Conquista”. Lo cierto es que, mirando los hechos con frialdad, la vida del país siguió exactamente igual después de ese triunfo y a ojos de algunos-no sé cuantos ni me voy a carrilear con porcentajes-peor: celebraciones desbordadas, violencia contra choferes, micros del “Transanfiasco” maltratadas y secuestradas, y seguramente una cifra negra de violencia intrafamiliar producto del excesivo exceso de alcohol consumido ese día por “la marea roja”, cuestión por la cual los empresarios del rubro todavía se soban las manos.

Una marea que se marea con la ilusión de ganar, porque en un mundo que sucumbe ante las leyes del mercado, en una sociedad disgregada por el neoliberalismo, el fútbol se volvió en el último reducto de esperanza de miles de millones de almas que desean alguna vez estar en el lado de los vencedores. Y ahí viene la doble cara del llamado “deporte rey”: es el más popular, pero a la vez, el que genera muy probablemente mayores riquezas. Y por ello, por su condición popular, porque el pueblo se aferra a su equipo como quien se aferra a dios, el capitalismo neoliberal dirigió la mano invisible del mercado hacia el fútbol. Y la gallina de los huevos de oro comenzó a dar sus frutos incesantemente, cual industria avícola, solo que los pollos somos nosotros, los que a pesar de saber que hacen negocios de nuestros sueños, igual persistimos en nuestro vínculo originario con nuestro club, o con el país en el caso del Mundial.

Sin embargo, y precisamente por su carácter mercantil, los más afectados son aquellos sujetos que ya alienados por su trabajo, bombardeados por la publicidad, embrutecidos por la mala educación y la pésima televisión, sufren una doble alienación con el manejo que el “fútbol negocio” hace de nuestra legítima pasión por los colores.

Y entonces salen las hordas de “flaites”, cuales zombis, a acabar con todo lo que pillen a su paso, celebrando un triunfo que tal vez intuyan en el fondo, bien en el fondo, no les pertenece. Me he preguntado toda esta semana si los fascistas vociferantes y aquellas personas de buena voluntad que sin exigir colgarlos en la plaza pública, se asombran por la desadaptación de nuestros vándalos, se dan el trabajo de analizar algunas cosas. Pues yo, que sí me abismo con la violencia, al mismo tiempo me senté a reflexionar sobre el asunto. Y estas son mis humildes conclusiones.

1. La televisión lleva décadas bombardeando a la gente, que ve en promedio, según un estudio de 2013, 3 horas y 50 minutos diarias, entre tv abierta y cable (Time Ibope).

2. Universidad Católica, como siempre.

3. Una sociedad exitista como esta, que solo promueve y valora el logro individual, cuestión ilógica en una realidad colectiva, empuja al que nuca gana nada, salvo un salario de hambre-o de deuda, que es lo mismo- a tomarse sin calma y con suma euforia los triunfos de “Chilito”.

4. Otra de los medios + el sistema educativo + la publicidad + el discurso oficial desde la guerra del pacífico: el amor a la patria y a la bandera, aunque la patria nos prive de lo básico para la buena vida y la bandera solo sea un paño colgando de un palo.

5. Le toca a la educación, porque un sistema educativo privado de valores cívicos, de solidaridad y cuya máxima máxima es la competencia, no puede si no generar amor al triunfo, sobre todo cuando en el colegio no se gana mucho, en la universidad no se gana mucho y en el trabajo se gana aún menos.

6. El turno del alcohol. No vendré con mojigaterías, he bebido, bebo y más de alguna vez terminé como zapato, pero el regadío de orina y el vaivén de borrachos en masa, más las botellas quebradas, y el orgullo por la embriaguez propia, a todo lo cual podríamos llamar “apología al alcoholismo”, exageran la conducta, como en todo carnaval, de los más engorilados de la población.

Podría seguir con muchas de mis elucubraciones, podría referirme al altisonante canto del “himno patrio”, no en el estadio, sino en las casas de mis vecinos, que se toman en serio esto de que juega Chile. O a las distintas morales que coexisten en Santiago, que hace que un número seguramente no muy reducido de personas crean en la destrucción de lo público como expresión legítima de rabia y de alegría, confundiendo al resto de la población al identificar cuándo se trata de una y cuándo de otra. O, mejor aún, hablar de “lo público”, esa entelequia-amo esta palabra, lo siento- cuestión que, en lo concreto, en Chile prácticamente no existe, encontrándonos al final con que lo público por excelencia también se ha privatizado.

Cualquiera que ha ido a una marcha por lo que sea, podrá haber sentido sus manitos picar por ir a empujar un semáforo entre todos, o tirar una chocarrera piedra a la tortuga ninja molestosa, o parapetarse por ahí y gritar todo tipo de insultos al aparato represor, que debes ser casi lo único público que va quedando. A eso yo le llamo rabia, a eso yo le llamo resentimiento. Y la rabia, como dice Silvio en una canción, es una “vocación”, es decir, un llamado a hacer, una energía transformadora, que podría ser usada para mejores cosas que echarse una micro o destruir mobiliario. El problema no es la rabia, el problema no es el flaite, el problema no es el fútbol, el problema es negocio que inunda todas las parcelas, las pequeñas parcelas de nuestras vidas. Y quienes más se recienten, seguramente, son aquellos que, cual cabeza de pelota, solo ven en el fútbol la ilusión de vivir.

Que si es malo, moralmente reprochable, socialmente indeseable y judicialmente castigable, seguramente. No es ese mi tema. Me preocupan más los empresarios del fútbol chileno que no pagan impuestos, eso no se llama robo, porque la ley no lo dice, pero de que es un robo a mano armada, lo es.

Por: Paola Arroyo [http://ow.ly/yslr5]

La @asambleazules se suma #MundialDeFútbolPorLaPAZ #Chile

Y para lxs compas que preguntaban por la Jornada del#MundialDeFútbolPorLaPAZ en #Chile, acá esta la información – Pichanga contra la violencia institucionalizada – 6 de Julio desde las 16:00 con lxs compas de laAsamblea Hinchas Azules 2014 – Evento: http://tinyurl.com/phago5h

El hincha, dócil cliente del fútbol neoliberal – Por: Paul Walder

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Hay algo en el fútbol que rebasa a los otros deportes, para elevarlo a la categoría de pasión de las masas. Está relacionado con la comunidad, con el juego colectivo, con la necesidad de pertenencia, identidad e integración. Pero expresa también, como escribía Ignacio Ramonet hace unos años, el drama de los perdedores, porque en el fútbol siempre habrá más perdedores que ganadores, a lo cual podríamos agregar que siempre, y por muy campeón que sea un equipo, estará la oportunidad de la derrota. El fútbol tiene que ver con la vida misma.

Por eso es el deporte de los pobres, identificados con su equipo como si fuera su propio destino. Amar al equipo es, decía Ramonet, aceptar la derrota y el pesar. ¡Qué partido no es sufrimiento! Y es precisamente esta pena, bastante más frecuente que la alegría, la que concita la unidad. Somos leales pese a toda la adversidad, permanecemos juntos, nunca estaremos solos. Así lo dice el himno del Liverpool FC, club proletario británico: “You will never walk alone”(Nunca caminarás solo).

Es éste el aspecto del fútbol que ha atraído a los políticos, que lo aman y también le temen. Porque los hinchas dan su vida por su equipo, que trasciende y se funde de una manera compleja con la identidad nacional. Levantar la bandera chilena o de cualquier país en el estadio es una representación patriótica que expresa en esos momentos no solo sentimientos de profundo nacionalismo, sino aún más: es también un ritual guerrerista, expresado como rostros pintados, que lleva a enfrentamientos y sacrificios. El estadio, y también las calles después de un partido, se convierten en un espacio para las más extremas representaciones nacionalistas. Un acto litúrgico como pocos en la sociedad moderna.

Es por ello que este deporte, pero especialmente lo que rodea al deporte, hipnotiza a los políticos y atrae a publicistas, inversionistas y especuladores. El fútbol hoy es sin duda un combustible de alto octanaje calentado por los gobiernos y los grandes capitales. Mueve miles de millones y ha sido intervenido por democracias o terribles dictaduras, como el mundial en Argentina, en 1978.

Desde hace unas décadas, el fútbol con sus enormes potencialidades aun cuando no ha perdido sus rasgos originarios, está controlado y guiado por los grandes poderes, el político y en especial el comercial. Tanto, que hoy como espectáculo de masas mueve, según estimaciones, unos 500 mil millones de dólares anuales. Para hacer una necesaria comparación, es lo que factura la industria farmacéutica, uno de los cuatro rubros más rentables del mundo junto con las armas, las drogas y el sexo.

El ingreso de los grandes capitales al fútbol es lo que ha mutado al deporte en negocio, tal como ha hecho la mercantilización con tantos otros sectores, en nuestro caso, desde la salud a la educación. Este proceso de negocios por un lado convierte a los deportistas en activos que se ofrecen en los mercados de valores, en tanto al público se le entrega un producto o servicio canalizado a través de la televisión y otros operadores de la industria del espectáculo. En medio de este proceso se produce, como en tantas otras actividades abiertas al régimen neoliberal, una concentración del mercado: pocos ganadores en un mundo de perdedores.

Como ha escrito Eduardo Galeano ( El fútbol a sol y sombra , 1995), “el juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue”.

El estado y sus inversiones en el gran circo

Lo que ha saltado en Brasil no es solo la mercantilización del fútbol y toda su ritualidad, sino la connivencia entre el poder político y el económico. El “no va más” del fútbol mercantilizado bajo la lógica neoliberal emerge desde el país más futbolizado del planeta y durante el Mundial más grande del mundo. La mezcla entre política y espectáculo, fusión denunciada en los 60 por Guy Debord, llega a su clímax cuando se filtran las ingentes inversiones que ha hecho el Estado brasileño en infraestructura de estadios y afines. Brasil 2014 ha costado más caro que Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 juntos, denuncian colectivos sociales brasileños. El gobierno de Dilma Rousseff, al gastar en esta infraestructura que indirectamente favorece a los auspiciadores, publicistas, grandes equipos y, por cierto, a la FIFA, les quita a los millones de pobres los necesarios recursos para mejorar la educación, la salud o el transporte público.

Los cálculos de gastos iniciales para organizar el mundial apuntaban a unos 3.500 millones de dólares en inversiones públicas, pero con el tiempo las estimaciones ascendieron a niveles de escándalo, como publica el sitiocontasabertas.com.br . Sólo los estadios para las doce sedes que recibirán a 32 selecciones del mundo, han requerido una inversión de 3.500 millones de dólares. Con el resto de las inversiones, el total asumido por el Estado es de unos 13 mil millones de dólares.

De acuerdo a ese sitio, además de la citada inversión en estadios hay 4.300 millones de dólares en transporte urbano, 3.400 en aeropuertos, 950 millones en seguridad, 350 millones en puertos y 200 millones en telecomunicaciones. Una ingente inversión que gran parte de la ciudadanía denuncia como innecesaria y que directa e indirectamente está subsidiando al sector privado y los grandes negocios. Así queda expresado en el discurso gubernamental cuando dice que la organización de la Copa del Mundo generará ingresos con la llegada de 600 mil turistas, a través de la publicidad, el transporte o los hoteles.

El reclamo de las organizaciones y ciudadanos brasileños es por esta vinculación entre los dueños del fútbol, representados en la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado), los grandes capitales y el gobierno. El mundial ha sido organizado por la clase gobernante para que las grandes corporaciones pudieran lucrar, al mismo tiempo que el país se expusiera al mundo como una nación tranquila y próspera. De tal manera, y tras el gran espectáculo, las inversiones privadas fluirán en el futuro. Es el mundial como gran evento de negocios, público y privado. Para ello, organizaciones denuncian que desde 2010 el Estado ha venido subsidiando al sector de la construcción para la edificación de estadios.

El malestar de los brasileños no amaina con estas declaraciones. Porque quienes se están beneficiando de estas inversiones son tanto las grandes corporaciones como la FIFA, que ya ha obtenido como adelanto 1.300 millones de dólares en ganancias solo por la venta de entradas, derechos de transmisión y merchandising . Vale aquí la pena citar el precio de las entradas: para los partidos de Chile, como el que jugará el 18 de junio contra España en el Maracaná, éstas van desde 475 mil a un millón 200 mil pesos. Por cierto que hay para millonarios, entre dos y tres millones de pesos chilenos, según se ofrecen en el sitio de ventas online viagogo.com.

La función de la FIFA en el mundial va mucho más allá. La ONG Inspira_ction ha impulsado una campaña para transparentar los gastos y operaciones de la federación que dirige desde 1998 el suizo Joseph Blatter, así como los de las grandes corporaciones y el Estado brasileño en la organización del Mundial. La FIFA, denuncia Inspira_ction, puso como condición al Estado brasileño exenciones fiscales a las empresas que de una u otra manera participan en el Mundial. Estos beneficios tributarios restarán a los ingresos fiscales entre 200 y 500 millones de dólares, según los cálculos. Esto es posible gracias a la ley del 20 de diciembre de 2010 que rige el Mundial de Fútbol, en la que se especifica que tanto la FIFA como sus empresas subsidiarias y asociadas estarán exentas de pagar los impuestos que les corresponderían normalmente. Podrán comprar y vender, importar y exportar libremente desde suministros médicos, trofeos, medallas, equipos técnicos a materiales de construcción.

Chile, futbol y clientela

En Chile, el fútbol no ha estado libre de los influjos neoliberales. Es, desde hace tiempo, un espacio de negocios principalmente explotado por los clubes, las empresas concesionarias de estos clubes y la Asociación Nacional de Fútbol Profesional. En torno a este núcleo de negocios giran desde los canales de televisión a todo el espectro de auspiciadores y publicistas. Para darnos una primera idea de la magnitud del negocio, el Canal del Fútbol (CDF), la señal por cable formada por los clubes del fútbol chileno, generó el año pasado 51 millones de dólares. La mayor parte de este monto se distribuye entre los tres principales clubes, Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica. El resto se reparte entre los otros equipos de Primera y Primera B. Un negocio que apunta hacia el reforzamiento de los grandes clubes en desmedro de los más débiles y los de regiones. La lógica del mercado al favorecer la rentabilidad y el espectáculo, genera desequilibrios y desigualdad. Lo que observamos en tantas otras áreas de la economía se aplica también al fútbol.

La especulación financiera no es ajena al fútbol y toma cuerpo en la compra y venta de jugadores. Esta lógica mercantil no puede estar mejor expresada que en la Memoria de una de las concesionarias de los equipos, convertidos en sociedades anónimas y cuyas acciones, como cualquier otro valor comercial de cualquier otro sector de la economía, se ofrece en la Bolsa de Valores. En la Memoria de Azul Azul, la sociedad anónima tras el club deportivo de la Universidad de Chile, y cuyo presidente es José Yuraszeck, el empresario que hizo su fortuna con las privatizaciones de las eléctricas durante la dictadura, puede leerse lo siguiente: “Los avances obtenidos en el ámbito financiero durante 2013 también confirman que nuestro club cuenta con una sólida posición para proyectarse deportivamente y con éxito hacia el futuro. En el último año tuvimos ventas por $15.428 millones, y logramos una utilidad después de impuestos de $124 millones. Mientras, el ingreso total obtenido por ventas y/o arriendos de jugadores fue de $2.154 millones netos. Ello incluyó la venta de Matías Rodríguez al club U.C. Sampdoria, de Italia, la de Charles Aránguiz al club Granada, de España y el arriendo de los derechos de Eugenio Mena al club Santos, de Brasil, entre otros”.

La especulación es financiera pero también en el espectáculo. Estar en los primeros lugares de la tabla es rentable, no sólo por el alza en el valor de los jugadores sino porque se especula con el espectáculo mismo. Sube el rating y el ingreso publicitario. Este año la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), organización formada por los clubes, firmó un contrato con el banco Scotiabank como nuevo sponsor del campeonato nacional. Scotiabank le pagará diez millones de dólares por los próximos cinco años.

Ante este buen negocio, el hincha es espectador y también cliente. Consumirá créditos bancarios, insumos para asados, vestuario, bebidas y, por cierto, televisores. La Cámara Nacional de Comercio (CNC) recuerda que durante el Mundial de Sudáfrica de 2010 la venta de televisores aumentó en un 90 por ciento. Ante el Mundial que comienza el 12 de junio, las ventas ya han duplicado las del año pasado. En este rubro, el tamaño sí que importa: las mayores ventas, dicen en el retail , corresponden a los nuevos Smart TV y a aquellos sobre las 46 pulgadas. Es decir, de 300 mil pesos hacia arriba.

En enero pasado el diario.es publicó una entrevista al entrenador argentino Angel Cappa, ex del Real Madrid y FC Barcelona, entre otros, en que admite, no sin tristeza, el trance actual del fútbol: “Desde hace mucho tiempo el fútbol se lo han quitado a la gente y se lo han dado al negocio. El capitalismo se ha apoderado del fútbol y le ha impuesto sus valores. A la gente se la ha echado de los estadios con precios de entradas prohibitivos y con el pago en la televisión. Ahora el fútbol, que nació en los barrios porque es el deporte más barato que existe, se ha convertido en un juego -ya no un deporte- de elites aunque para la gente sigue siendo su pasión, su sentimiento”.

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 806, Chile, 13 de junio, 2014

Fuente: www.puntofinal.cl