RECORDANDO A CHAMIZO Y QUEMADO

Chamizo y Quemado 19 mayo 2002

En el Día de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado en Colombia, recordamos a Juan Manuel Bermúdez Nieto, Chamizo, y a Alex Julián Gómez Martínez, Quemado, jóvenes integrantes de la Barra Disturbio Rojo Bogotá, seguidora del América de Cali, quienes fueron asesinados por Paramilitares en carreteras de Antioquia, el 19 de mayo de 2002, cuando regresaban de un partido Nacional-América en el estadio Atanasio Girardot de Medellín.

“De pronto, las balas cesaron y aquellos veinte o treinta tiros que se lanzaron esa noche ya habían cumplido con lo suyo, ya no había a nadie más a quién ajusticiar (dijeron los asesinos) y al mando de una voz gruesa e inolvidable para estos jóvenes el líder de los paracos que esa noche estaban allí gritaron: “váyanse de aquí ya, o si no la lista se sigue alargando y los vamos es pero matando a todos”. Fragmento del libro «Diarios de un barrista. Chamizo y Quemado» escrito por Fabián Albarracín Morales.

Descargar el libro: Diarios de un barrista. Chamizo y Quemado

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#ElColorDeLaPasión: La #massmedia, una nueva crisis del #FútbolModerno.

colordelapasion

Cuando el fútbol se volvió un bien de consumo,

la pasión y el amor pasaron a un segundo plano,

pues los cheques fueron aún más grandes.

Con gran sorpresa recibimos este nuevo reality SHOW encabezado por el Canal RCN de quien desconfiamos como medio de comunicación por su parcialidad y afiliación a los sectores políticos de derecha en el país, además, parte de un emporio de empresarios que se han encargado de comprarlo todo en Colombia. Ahora, con una decolorada decepción, vemos como también se encargaron de capitalizar otro escenario más de la vida: El fútbol, la grada, el carnaval y el hincha.

Nosotros hemos asumido el fútbol como un patente de alegrías populares que en esencia pertenece a los pueblos, a la gente. Dicho lo anterior nos mantenemos firmes en reiterar que la industria que ha permeado al deporte más atractivo y popular del mundo, a puesto en detrimento su comunión con la humanidad, poniéndolo cada vez más lejos de su raíz, privatizándolo y además convirtiéndolo en otro goce exclusivo de las élites económicas. Poder asistir a un estadio de fútbol, deseo que proviene de la naturalidad del amor al deporte, ahora debe estar intermediado por un proceso de mercado que con el paso del tiempo sigue aumentando. Muchos, se han dedicado promover los análisis insulsos, como en este caso RCN, culpan a la contraparte tildándolos de pechos fríos, de abandonar y demás apelativos que se puede escuchar en la cotidianidad de la grada, desconociendo de primera mano que las nuevas directrices económicas son las únicas culpables de ver las canchas cada vez más tristes y con menos carnaval. Otro juego en el que el barrismo Colombiano ha sabido caer, olvidando de base, cuáles son las problemáticas que han venido afectando el fútbol y compitiendo en peleas de poco significado; para la muestra un botón, o un nuevo reality SHOW.

Como actores que pensamos, vivimos y creemos en el fútbol como un agenciador de propuestas de mundo nuevo, que acabe con la brecha social de desigualdad e injusticia, nos entristece, preocupa, pero sobre todo nos increpa solemnemente la espectacularidad que con dicho programa se les está dando a la grada y al hincha, dos lugares que para nosotros son esenciales en la reivindicación de nosotros como sujetos de clase, en contextos de particularidades y rupturas sociales que mal o bien se han significado en las barras y se han dimensionado en el fútbol, colocándolo no como un problema juvenil aislado, sino como una preocupación política y un resultado de la realidad del país. Nos enfrentamos con una esquematización de la barra, una legitimación de un tipo de hincha y de dinámicas que no pueden alterar el orden normal de las cosas; normal para la DIMAYOR, la FIFA, la POLICÍA y el GOBIERNO. De nuevo vemos, como la T.V sirve de artilugio para crear un tipo de sociedad alejada de las problemáticas y normalizada a las regulaciones impuestas por los grandes poderes. Libretizar la realidad de las hinchadas populares en Colombia es despojarlas de su esencia, de todos los agentes y fenómenos sociales que las ha construido. RCN es una cadena que por años se ha encargado de ocultar y contar la verdad a la manera en que le conviene a las potencias, invisibilizando la realidad cruenta del país, desconociendo que se libra una lucha política de sectores acomodados contra los nadie, de manera que este show mediático se encarga de desencajar al hincha de su realidad social, dándole protagonismo espectacularista y morboso, haciéndolo olvidar que su situación y la complejidad de sus vivencias parten de un invisibilización y exclusión social, la falta de garantías para el goce de una vida digna, fenómeno que le atañe al estado, cuya salida ha sido la criminalización, estigmatización, la persecución y una reglamentación absurda que de manera incipiente se legitima en este programa.

Ahora, nos permitimos hacer algunas preguntas que nos llevarán a cuestionar la utilidad de la televisión al tratar de cooptar algunas problemáticas sociales para aumentar sus índices de rentabilidad y audiencia, convirtiendo las problemáticas en novelas llenas de morbo:

¿Cuál es la propuesta de RCN al problema del barrismo en Colombia?

¿Hay un interés real por mitigar la violencia en el fútbol?

¿Bajo qué antecedentes investigativos se estructura el programa?

¿RCN reconoce en esencia el cómo se configura una barra y las problemáticas que surgen dentro?

Creemos nosotros, que acá no hay nada más que un simple acuerdo verbal e ilusorio con líderes de barras que se han dejado tentar por la complacencia del poder y que caminan bajo sus propios intereses, análisis que hacemos a priori, seguramente podríamos convertir esto en un mal juicio y nos equivoquemos en las intencionalidades y apuestas de alguno de los líderes y de alguna, sin embargo, la participación en este programa, realizado por una televisora de dudosa ética ¿podría ser un precedente para determinar el papel y la manera en que se asume la dirección de un colectivo de hinchas? Dejamos esa cuestión para que se las resuelvan ustedes, a nuestra manera de ver si nos permitimos pensar en que la hinchada debe superar la jerarquización y convertirse en un espacio horizontal y de construcción cooperativa, faltará tiempo y trabajo, pero también dignidad, ética y resistirse a la tentación del dinero, el protagonismo y el poder, en últimas es lo único que se juega en este tipo de programa, tal vez es por esa razón, que algunos desmesurados intelectuales se han jactado de decir que el fútbol es solo una representación el pan y el circo que los grandes apoderados nos muestran para mantenernos pasivos.

Sabemos que este pronunciamiento puede afectar algunas susceptibilidades y esperamos que eso nos permita avanzar en el debate del tipo de fútbol y de sociedad que queremos. Para concluir, dejaremos otro cuestionamiento:

¿Cuál será la realidad después del reality SHOW, se sanará el problema de las barras o solo será un aumento de regalías para la televisora y para la organización Ardila Lule?

OTRO FÚTBOL Y OTRO MUNDO ES POSIBLE.
CONTRA EL FÚTBOL MODERNO,
CONTRA LAS HINCHADAS MODERNAS,
POR EL FÚTBOL POPULAR Y REBELDE.

NO SEREMOS PARTE DEL SHOW MEDIÁTICO DE “EL COLOR DE LA PASIÓN”

Por: Julián Cortés

Ultras: la demonización de la clase obrera – Por: @IdealesDelGol

Si bien compartimos el hecho que para comprender la violencia en el fútbol es necesario comprender, sucede, afrontar, analizar el fútbol y su cultura, tal como lo indica el siguiente articulo, diferimos con la conclusión del mismo, donde reducen a la lucha de la discriminación como una cuestión que no debe ser política, recordemos que en la sociedad absolutamente todo es político, hasta el hecho de considerarse apolítico, además teniendo en cuenta que cuando nos ponen cualquier movida en estos términos de “centro” ya estamos hablando de un instrumento estatal y no una vía acertada a la solución de la problemática. Siendo así acá les dejamos el articulo escrito por Iñigo Arza y esperamos sus comentarios.

La historia de las gradas merece ser observada huyendo del oportunismo. Gradas del FC United of Manchester / MATTHEW WILKINSON

La violencia en el fútbol y la utilización por parte del fascismo de algunas gradas como centros de operaciones son fenómenos siempre preocupantes. Para comprender lo que sucede y afrontarlo hay que analizar el fútbol, su cultura, y evitar meter en un gran saco clasista a ultras, hooligans, hinchas, fans, fascistas, antifascistas… para finalmente señalar a la pasión en las gradas como culpable.

Según recoge la Ley del Deporte, está prohibido beber alcohol en el fútbol. Pero aunque no lo especifica, porque estaría feo ponerlo por escrito, en la práctica hay un condicionante: no puedes beber alcohol si eres del populacho, si perteneces a las élites no hay problema. O eso se deduce, porque en los palcos, hábitat natural de las personas que menos aman el fútbol pero que más tienen en juego en torno a él, los gin-tonics vuelan.

La violencia en el fútbol es tan vieja como el propio fútbol. Esto no la justifica, sino que obliga a analizar sus orígenes para comprender el fenómeno más allá de explosiones puntuales. El nacimiento de este deporte en la época industrial, en plena construcción de la tradicional clase obrera, condiciona completamente la cultura que lo rodea. Esa cultura de la clase obrera industrial comienza a impregnar el comportamiento de los hinchas (y de los propios futbolistas), una cultura hegemónica no tan distinta de la que podíamos ver en los primeros sindicatos, donde se mezclan el espíritu comunitario, la lealtad, la solidaridad o la honradez, con el contrapunto del tradicional machismo o ciertas maneras agresivas. Tras la II Guerra Mundial, y en España más concretamente durante el desarrollismo, el balompié se convirtió en algo tan masivo que las élites económicas y políticas trataron de instrumentalizarlo.

En las décadas posteriores esta oligarquía decidió que las clases más humildes habían perdido el derecho a disfrutar de su pasión, y llegaron las entradas caras, la obligatoriedad de estar sentado o la videovigilancia. Que Margaret Thatcher fuera la pionera de esta ingeniería social represiva hace sospechar que no fueron unas inocentes medidas de seguridad, como la privatización de las empresas públicas británicas no fue una simple medida de eficiencia. Porque la violencia en el fútbol era un gran problema de orden público, e incluso sigue siéndolo en algunos países, algo a lo que hay que poner solución pero sin utilizarlo como excusa para echar del estadio a los aficionados y su cultura de grada.

FASFE, la potente federación de asociaciones de aficionados españoles, afirma que “las políticas contra la violencia y la intolerancia en el deporte deben estar guiadas por los principios de educación, prevención, respeto a los derechos fundamentales y la cultura de grada de las aficiones”. Tanto ellos como Football Supporters Europe, organización similar pero a nivel europeo, demandan que, para acabar con la violencia en el fútbol y con las llamadas “ideologías del odio”, las soluciones vayan por otro camino.

En los países futbolísticamente más avanzados (la Alemania de la última década es el mejor ejemplo), la intolerancia y el fascismo son líneas rojas que nadie puede sobrepasar. Al igual que hacen allí, la Federación Española de Fútbol y los clubes deben posicionarse clara y militantemente contra el racismo, la homofobia, la xenofobia, el fascismo y cualquier otra forma de discriminación. También deben fomentar la participación democrática de los hinchas en el propio club, evitando así que gestores con intereses ajenos vendan su alma a grupos violentos que les sostengan en el poder. La lucha contra la discriminación no debe ser percibida como una cuestión política, debe ser una cuestión de normalidad asumida por todos, sin connivencias, y entendiendo el fútbol como el elemento integrador que es. 

Fuente: Diagonal Periódigo – Iñigo Arza

Lo insólito del #FútbolNegocio: el caso del #FRBS –

Por: Hinchas Críticos y Libertarios

Para nadie es un secreto que durante los último 30 años, el fútbol profesional colombiano ha logrado instalarse en las dinámicas hegemónicas del orden económico mundial, lo que en definitiva lo ha convertido en un apéndice mas del modelo mercantilista de la realidad. Desde este enfoque que ha tomado el fútbol asociado (gerenciado), es que se propone el término de “Fútbol Negocio” como un ámbito conceptual que busca hacer visible la continua pérdida de valores y referentes históricos asociados a este deporte (la pasión, la solidaridad, el cooperativismo, el arte…) y que termina por reducirlo al engranaje del ideal neoliberal, culpable principal de las condiciones indignas en que vive el pueblo trabajador.

Respecto a esto, los grandes monopolios empresariales a nivel mundial han sabido aprovechar la oportunidad que les brinda “el deporte mas lindo del mundo” para instalar sus estrategias comerciales a través de patrocinio, créditos, compra y privatización de clubes. Anteriormente en otra publicación de este blog habíamos expuesto los alcances de estos asuntos y a su vez, se hablaba de algunas prácticas de resistencia gestadas desde diversas hinchadas populares. Sin embargo esta resistencia al fútbol moderno aún es tímida.

El el caso de Colombia, existe un inmenso monopolio empresarial que tiene tiene en su poder la liga de fútbol (a través del patrocinio de Postobon), parte de los derechos de televisión (a través de un canal privado como RCN) y la ficha de uno de los equipos mas tradicionales (Atl. Nacional), lo que ha llevado a numerosas críticas en torno al componente ético/competitivo que esto puede acarrear; según los argumentos se estaría favoreciendo al equipo que hace parte de este emporio comercial. A partir de las posibilidades de información que brindan las redes sociales se ha intentado llevar a cabo una crítica coherente sobre este asunto con la finalidad de que trascienda.

El caso insólito y vergonzoso lo demuestra la que se puede considerar la hinchada popular del Junior de Barranquilla, El llamado Frente Rojiblanco Sur, lo cual es fiel muestra de la poca apropiación de una conciencia crítica en el ámbito de barras organizadas en Colombia. En su afán por mostrar su inconformismo con el sistema que caracteriza a la liga de fútbol, han promovido dejar el consumo de los productos de la marca Postobón (según dicen, como un acto de protesta y de acción práctica contra el monopolio) y pasar a consumir los productos de la empresa que le compite comercialmente: nada mas y nada menos que la multinacional Coca Cola.

No es necesario entrar a plantear las estrategias monstruosas que ha empleado esta multinacional a lo largo de su historia, para caer en cuenta de lo insólito y contra-producente de este caso. Es imposible generar un verdadero cambio a partir de prácticas tan vacías de argumentación crítica y conciencia social que lo único que hacen es darle mayor protagonismo a eso que llamamos Fútbol Negocio.

Protesta Social y Fútbol – @FutbolSubverso

EL PARO NACIONAL AGRARIO Y POPULAR en Colombia, tiene varias causas:

El abandono histórico del Estado. En los sectores agrarios y populares, la carencia en salud, educación, infraestructura, créditos, entre otros, es fehaciente, debido a la escasa inversión social de los mezquinos que han tenido el poder en el Gobierno Nacional.

Los tratados de libre comercio. Benefician a las elites, que aumentan sus ganancias, mientras los campesinos producen a pérdida. La Resolución 970 de 2010 del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), impuesta por los EE.UU. durante las negociaciones del tratado de libre comercio, prohíbe a los agricultores realizar la práctica ancestral de guardar las mejores semillas de las cosechas para próximos cultivos, porque las empresas transnacionales, quienes tienen las patentes, son las únicas autorizadas para vender semillas, que además son genéticamente alteradas.
Las violencias. El desplazamiento forzado, promovido por las elites, que buscan tierra donde desarrollar proyectos agroindustriales (caña de azúcar, palma de aceite, soya, y ahora yuca) para producir agrocombustibles.
Soberanía. En los monocultivos se producen alimentos para las máquinas; dependiendo cada día más de la importación de alimentos para la población del país. Se entregan las mejores tierras a los inversores extranjeros para su explotación.

Exclusión política. Las elecciones son la única oportunidad de participación. Se estigmatiza la protesta, la movilización, porque son mecanismos que sirven para que los sujetos políticos conscientes, exijan el cumplimiento de las responsabilidades del Estado.

Los campesinos están exigiendo, no pidiendo, que el Gobierno Nacional invierta en el sector agrario, la protesta social está basada en lo político. Los campesinos nos están demostrando a los habitantes de la Colombia urbana, que son sujetos políticos conscientes, capaces de recurrir a mecanismos de participación colectiva para decirle al Gobierno Nacional que debe cumplir con sus responsabilidades y respetar su forma de vida. Lo que está en juego es el futuro de más de 10 millones de personas que viven en las zonas rurales, o sea el 21,6% de la población que se espera se reduzca al 20% en 2015, pues para ese año se estima que el 80% de la población de Colombia habite en los centros urbanos, esto según las proyecciones de población urbana y rural en América Latina hechas por las Naciones Unidas. (Boletín Demográfico, julio 2005, 29)

La lucha es por la soberanía, que las elites rancias del país entregan con los tratados de libre comercio. Los campesinos nos están diciendo que no quieren las limosnas del Gobierno Nacional y las agencias internacionales de cooperación, a través de sus proyectos de acción social. No quieren nada gratis. Saben que esto es reproducir las formas de dominación del capital.

Quieren trabajar, exigen respeto y autonomía. Las mujeres y los hombres del campo que nos alimentan, nos están dando ejemplo de DIGNIDAD Y RESISTENCIA. Nosotros los citadinos, debemos por lo menos mostrarles y demostrarles, SOLIDARIDAD.

Uno de los problemas de nuestra sociedad es que muchos sujetos políticos no son conscientes de ello, por eso somos pocos los barristas e hinchas de fútbol, que apoyamos y participamos del PARO NACIONAL AGRARIO Y POPULAR. Son pocas las barras de fútbol, a través de algunas de sus facciones, porque no es la barra en general, que se han sumado a las manifestaciones.

Este PARO, ha movilizado a diferentes sectores de la sociedad, estudiantes, transportadores, empleados de la salud, se han unido a las protestas porque reconocen que la lucha de los campesinos es legítima, pues es por derechos sociales y políticos, esos mismos que el Estado no les ha cumplido a ellos.


Barra Guardia Albi-Roja Sur, seguidora del equipo Independiente Santa Fe de Bogotá

Es el momento en que los hinchas del fútbol, los que hacemos temblar las tribunas de los estadios de fútbol, nos hagamos sentir en las calles, en las carreteras. Los CAMPESINOS nos alimentan, y ahora nos forman. Su ejemplo es la motivación.

Pintada realizada por la Barra Rexixtenxia Norte, seguidora del equipo Deportivo Independiente Medellín

¿Qué más debemos esperar?, ¿hasta cuándo?

Hinchada que guarde silencio, hinchada que está de acuerdo con el Gobierno Terrorista!!

Fútbol Subverso
Bibliografía – Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE). Boletín Demográfico. América Latina: Proyecciones de población urbana y rural 1970-2025. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Organización de las Naciones Unidas (ONU). Julio 2005. Año 38, No. 76. 259 p.